miércoles, 25 de febrero de 2009

El sueño.

Narrativa.
1-2 ESO

EL SUEÑO

Érase una vez, en un lejano lugar, donde estaba todo estaba cubierto de nieve, pues cinco chicos estaban jugando con la nieve, y ese lugar era una gran mansión, uno tenía novia ese chico se llamaba Mario tenía un Aston Martin, otro se llamaba Adrián que era el que tenía una novia cada día, él tenía un Hummer 2 era un coche espectacular, otro se llamaba Boni él no tenía ni novia ni coche, el siguiente se llamaba Andrés el no tenía novia, pero a él, le gustaban los coches antiguos, él tenía un Seat 600 y por último era yo, yo tenía novia y un Lamborghini amarillo.

Al día siguiente nos fuimos todos de excursiones por la nieve, y cada uno hicimos una fortaleza de nieve, y sí nos dábamos estábamos eliminados. Después de divertirnos un rato fuimos a comer a un restaurante que estaba todo lleno de nieve, porque hacía una ventisca terrible. Al final del día de jugar y comer fuera de la mansión, tocaba decansar para mañana porque iba a ser otro gran día.

Está mañana, nos levantamos todos y vimos que hacía un buen día y dijimos: - ¿Por qué no nos vamos de senderismo?

Y todos dijimos: - ¡SÍ!

Entonces cada uno se fue en su coche hacía la montaña Sontupico, que estaba llena de nieve, y allí nos fuimos de senderismo por un camino que dijo Adrián. Entonces, le hicimos caso, y nos perdimos, a todas las personas, y no nos lo cogía, se nos acabó la batería del móvil, no sabíamos que comer y durmiendo estábamos todos asustados y al final de tres o cuatro días vieron que no había movimiento por la mansión y llamaron a al policía nos encontraron estábamos con enfermedades muertos de sed, de comida y muertos de frío.

Después de pasar una semana en el hospital recuperándonos, el enfermero nos mando a casa.

Todos volvimos a llamar a las personas que llamamos cuando nos perdimos en la montaña Sontupico, y les dijimos: - Muchas gracias por cogerme el móvil el otro día. Y así hasta llamar a todos, y después de una semana y media dura por fin nos fuimos a acostar para el día siguiente.

Al día siguiente seguíamos enfadados y nada menos se nos ocurrió saquear un banco, el banco era Santan Urban, hay dentro estaba el dinero de muchos futbolistas. Entonces, cogimos el coche de Adrián, que era un todoterreno y no se nos quedaba encajado en la nieve, todos íbamos con cosas en la cabeza para que nadie nos reconocieran, llegamos entramos como personas normales atracamos, no nos vio ninguna cámara y nadie sabia quien éramos y antes de que llegase la policía ya estábamos en casa contentos, como si no nos hubiera pasado nada, y en ese mismo momento me despertó la alarma para ir al instituto fue un sueño espectacular

martes, 24 de febrero de 2009

Historia de luna.

Modalidad: narrativa.

1-2 ESO.

Esta es la historia de Luna. Luna se mudó a un pueblo del norte debido a que su padre se había quedado sin trabajo, y allí le ofrecieron uno de mecánico. Su madre había fallecido al nacer su hermano, que ahora tenía cinco años y se llamaba Luis, él la echaba mucho de menos y Luna todas las noches le contaba historias y cuentos que su madre la leía a ella, la falta de su madre le había convertido en un niño introvertido y triste. Luis sentía mucha envidia de que Luna la hubiera conocido,
Luna tenía 12 años con el pelo oscuro y unos ojos verdes muy grandes como los de su madre, era una niña tímida que no se relacionaba con nadie, siempre estaba sola, sus únicas amigas eran sus muñecas a quienes les contaba muchas historias, porque a Luna le gustaba mucho leer libros de misterio.
Cuando llegaron al pueblo les pareció muy bonito y verde, muy verde. Tenía además un caudaloso río y estaba rodeado de grandes montañas.
La nueva casa estaba a las afueras del pueblo, era pequeña pero acogedora. Tenía tres habitaciones en la planta de arriba y abajo una pequeña cocina, un baño y una sala con una chimenea de leña. Además tenía un pequeño jardín en la parte de atrás.
A la mañana siguiente tuvo que madrugar para ir al colegio, estaba muy nerviosa. Los profesores se mostraron amables con ella. Al salir al recreo Luna se sentó sola en un banco y el único que se acercó a ella fue un chico que se llamaba Pablo. Pablo era su vecino, la había visto llegar desde la ventana de su habitación y se había alegrado mucho al verla porque él tampoco tenía muchos amigos.
Una mañana temprano, Luna se levantó para ir al colegio y descubrió que todo estaba nevado ¡Había llegado el invierno! No podía ir a clase porque las carreteras estaban cortadas, y decidió irse al bosque para hacer un muñeco de nieve. Allí se encontró con Pablo, al principio se mostró antipática con él, pero poco a poco fue cogiendo confianza. Pablo le contó que era tradición en el pueblo encender una gran hoguera en la plaza la noche de la primera nevada y pedir un deseo. Luna le miró extrañada y le preguntó:
-¿Es cierto que los deseos se cumplen?
Pablo le contó que había gente del pueblo que decía que sus deseos se habían cumplido, aunque él era un poco incrédulo. Lo que sí era cierto es que esa noche era mágica.
-Entonces, ¿Vendrás esta noche conmigo a pedir tu deseo? dijo Pablo.
-Sí, dijo Luna.
Al llegar a su casa, subió corriendo las escaleras y entró en su habitación, arrancó una hoja de un cuaderno y escribió su deseo, lo tenía muy claro, sería el mejor regalo para su hermano. Lo escribió muy despacio y con buena letra, como si de ello dependiera todo.
Al llegar la noche, acudió con Pablo a la plaza del pueblo. Había mucha gente alrededor de una gran hoguera. Todos parecían felices, y sus caras estaban llenas de emoción, arrojaban al fuego sus deseos en trocitos de papel doblados con la esperanza de que sus deseos se hicieran realidad.
-Vamos, le dijo Pablo, arrójalo de una vez.- ¿Qué has pedido, cuál es tu deseo? Le preguntó.
Luna le miró con sus ojos verdes que brillaban aún más con el resplandor de él fuego, y le susurró al oído, no es un deseo para mí es un regalo, Pablo no lo comprendió y pensó:
-¡Que chica tan rara!
Cuando Luna volvía a casa estaba muy nerviosa, no pudo dormir.
A la mañana siguiente, su padre hizo churros para desayunar, cuando los tres estaban sentados en la mesa, Luis muy nervioso no paraba de dar saltos, parecía que en la silla le hubieran puesto una chincheta, y su padre le preguntó:
-¿Qué te pasa Luis estas muy inquieto, ¿Es que no te encuentras bien?
-Sí, si ¡me encuentro fenomenal! Dijo
¿Entonces qué te pasa? Dijo Luna
Es que anoche soñé con mamá, era muy guapa con unos ojos verdes enormes, además me quería mucho, me contaba cuentos, y jugábamos juntos en el jardín, ha sido genial, éste siempre será mi sueño favorito.
Entonces Luna satisfecha se dio cuenta de que su deseo se había cumplido.

La misión del sol

1-2 ESO
Narrativa

LA MISIÓN DEL SOL

Érase una vez un joven llamado Patros.
Patros vivía solo en una casa. Todos los días se encontraba la ciudad llena de nieve, incluso oía en las noticias que todo el planeta estaba cubierto de nieve. Patros sabía que lo de la nieve era a causa de que no salía el Sol.
Un día Patros oyó un ruido en su casa. Se sorprendió mucho. Fue al salón y se desmayó de lo que vio. Pasaron horas y horas hasta que por fin Patros se despertó. Patros se frotó los ojos porque pensaba que estaba soñando. Entonces reconoció lo que estaba viendo, era Helios, dios del Sol. Helios vino para explicarle la causa de porque no salía el Sol. Helios le dijo que todos los humanos estaban contaminando, y a parte de que estuvieran perjudicando su planeta también lo estaban haciendo al universo incluso a Helios.
Helios le dijo que el era el elegido y que tenía que hacer una misión. La misión consistía en cruzar el Valle de la Muerte para conseguir entrar en el Templo de la Vida. Dentro tenía que encontrar el famoso Bastón Mágico que puede controlar las mentes de las personas.
De repente, Helios desapareció en una abrir y cerrar de ojos. Patros estaba decidido a cumplir la misión.
Esa misma noche preparó la mochila con las cosas que se iba a llevar: linterna, cuerda, gafas con visión nocturna, navaja, botellas de agua, comida y tirachinas.
A la mañana siguiente Patros partió hacia el Valle de la Muerte. Era mediodía y Patros estaba allí, frente a las puertas del Valle. Patros abrió las puertas y se adentró. El Valle era enorme y estaba cubierto de arena. Era el único sitio del mundo en el que daba el Sol. Pero nadie estaba allí porque era el lugar más seco del mundo y no había nada. Decían que había monstruos horribles.
A medida que Patros iba andando notaba que algo le seguía. De repente se dio la vuelta y vio un bulto en la tierra. Fue a tocarlo y al instante Patros salió volando por los aires. No se hizo daño pero se quedó boquiabierto de lo que estaba viendo. Era un escorpión gigante de los nunca vistos. Patros pensó que no había más remedio que luchar. Sacó la navaja y empezó a luchar. El escorpión estaba intentando pincharle con su aguijón. Patros iba esquivando hasta que llegó a su aguijón. Al instante se lo cortó y saltó encima de él. Le clavó la navaja en la cabeza y le mató.
A medida que iba andando se encontró rodeado de cíclopes. Eran cuatro y Patros estaba asustadísimo, pero tenía que luchar. Sabía que los cíclopes eran muy tontos. Entonces a uno le tiró la navaja al ojo y se la clavó. Luego sacó su tirachinas, cogió una piedra y la lanzó al ojo de otro cíclope. Por último aprovechó que cuando estaba cayendo un cíclope salto sobre él y se subió encima de uno de los dos cíclopes que quedaban. Sacó su cuerda, les rodeó con ella y saltó para que los dos cíclopes se chocaran y se cayeran al suelo.
Patros descansó un poco. Al día siguiente iba andando y se encontró un muro de aproximadamente 30 metros de altura que rodeaba algo. Patros estaba ya que no podía más, pero tenía que pensar que sin Sol los seres vivos se extinguirían y el planeta dependía de él.
Patros empezó a escalar. El muro tenía ya muchos años y había agujeros por los que Patros podía meter los pies y las manos. Era ya de noche y ya había llegado arriba y había bajado. Frente a él estaba el Templo de la Vida. Patros decidió descansar.
A la mañana siguiente Patros se adentró en el templo. Nada más entrar vio estatuas de guerreros. De repente entró en una sala muy oscura. Sacó las gafas con visión nocturna. De pronto se empezaron a juntar las paredes. Patros ya no sabía que hacer. Vio una liana y tiró de ella. Pero la cosa se puso peor. Salieron pinchos de las paredes y cada vez estaban más cerca. Fue entonces cuando vio un acertijo. A Patros se le daban muy bien, los resolvía en un momento, pero de lo nervioso que estaba le costaba concentrarse. Las paredes estaban a punto de juntarse cuando lo resolvió. El acertijo decía que tenía que saltar tres veces sobre su mismo sitio y se abriría una puerta. Patros saltó tres veces y se abrió una puerta bajo sus pies. Caía por un tobogán que le llevó a la sala del Bastón Mágico. Allí estaba, al fondo de la sala.
Echó a correr cuando de repente se paró en seco. Había un camino de piedras levadizas. Debajo cruzaba un río de lava, del calor que desprendía Patros se puso a sudar. Patros ya había visto esto en otras películas, tenía que elegir el camino correcto sino caería al río de lava.
Pero de repente la lava estaba subiendo y no tenía tiempo para pensar. Esto no salía en las películas. Ahora solo era cuestión de suerte. Patros puso el primer pie en la primera baldosa, luego en otra. De momento iba bien. Lo cruzó sin problemas. A Patros le parecía raro que no le hubiera pasado nada. A medida que iba andando, sin querer pisó un botón y salieron flechas disparadas. Patros tuvo muy buenos reflejos y se agachó al instante, aunque hubo una flecha que por suerte solo le rozó.
Cuando Patros se levantó el Bastón Mágico estaba delante de él. Patros lo cogió. Cuando lo cogió salió una serpiente gigante. A Patros se le salían los ojos de las órbitas, pero pensó que después de haber pasado por tantas pruebas no se podía rendir.
Patros cogió una espada y empezó a luchar. De repente vio que se abrió un portal para volver a donde vivía. Pero el portal se estaba empezando a cerrar y no tenía tiempo. La serpiente le pegó un coletazo que lo empotró contra la pared. Patros estaba ya arto y su furia no tenía límites. Corrió hacia la serpiente, saltó sobre ella y le clavó la espada en la boca. Patros cogió el bastón y se tiró en plancha al portal.
Apareció en su casa.
Nada más levantarse y darse la vuelta se encontró a Helios. Patros le entregó el bastón, pero Helios lo rechazó. Le dijo que el que tenía que controlar las mentes era el y no Helios. Entonces Patros salió disparado hacia la calle y transportó a todos los seres humanos hasta donde vivía. Allí les metió en la mente que no debían contaminar más, y así fue.
Helios hizo aparecer el Sol. Patros lo había logrado, había sido un héroe, y Helios le prometió que Patros quedaría grabado en la historia como el héroe que salvó el universo.

No dudaría. Matilda.

Poesía. 1-2 ESO NO DUDARIA


No dudaría en abrir en mi ventana
aunque fuese aún muy temprano
si supiera que fuera en la calle
alguien me tiende su mano.

No dudaría en andar el camino
aunque a veces sea muy pesado
si supiera que andando conmigo,
siempre estarás a mi lado.

No dudaría en subir las montañas
o bajar hasta el fondo del mar
si con esto fuera suficiente
para acabar con el odio y el mal.

No dudaría en luchar firmemente
por aquello que vale la pena
porque sé, que luchando entre todos
se pueden romper las cadenas.

Si un día cuando alces los ojos
ya no ves lo azul que es el cielo,
di mi nombre bajito y despacio
y no dudes, llámame sin miedo.

No dudaría en gritar a los vientos
el tesoro que llevo conmigo
un tesoro sin oro ni plata,
es más que eso, eres tu ; mi amigo.

Matilda

Matilda. Un día en la nieve.

UN DÍA DE NIEVE
Este año he pasado las Navidades en el pueblo, como todos los años, allí viven mis abuelos y pasamos estas fechas reunidos toda la familia.
El pueblo se llena de gente que como nosotros viven en las ciudades y acuden para
pasar estos días con sus padres y abuelos que siguen viviendo aquí.
Yo vivo en una ciudad cercana al mar, y allí no ha nevado nunca, solo he visto la nieve por televisión y mi mayor ilusión es poder tocarla, sentirla y jugar con ella., además mis abuelos cuentan que cuando ellos eran pequeños si que nevaba mucho en`
el pueblo, que se cubría de blanco completamente durante muchos días, cuentan lo bien
que lo pasaban durante todo ese tiempo.
Este año como siempre pensaba:
-“ ¿ Nevará este año? ¿ Veré por fin la nieve?”
Las Navidades en el pueblo son fenomenales, además de estar todos juntos y sin demasiadas prisas, mi abuela ( a la que le encanta cocinar) nos prepara unos dulces muy ricos y cada tarde la merienda es un momento maravilloso, todos junto a la chimenea, tomando chocolate y algún dulce o bollo que ha preparado con tanto cariño
¡ en fin una delicia!
Este año, como siempre, no nevaba, ya casi nos teníamos que marchar y había pasado lo mismo que otros años, frío ( lo normal para estas fechas) y sol, menos mal,
porque esto nos permitía jugar en la calle algún rato, lo que estaba bien, pero de nieve ni rastro.
El día 5 de Enero, la víspera de Reyes, mientras estabamos en la Cabalgata; el pueblo
es pequeño pero tiene su Cabalgata y todo; el tiempo cambió, se volvió aún más frío, el aire se nos colaba por todo el cuerpo, la punta de la nariz se congelaba. No sentíamos ni los dedos de las manos ni de los pies.
Tiritando y sin parar de movernos para no quedarnos congelados vimos pasar las carrozas con sus Majestades cargadas de regalos y en cuanto se terminó volvimos a casa. Cuando entrábamos por la puerta del jardín mi abuelo se que mirando al cielo
y exclamó:
- “ Sí no nieva esta noche..... el cielo está muy blanco seguro que nieva mañana”
Aquellas palabras se me quedaron clavadas, me fui a la cama sin dejar de darle vueltas a mi pensamiento:” nieve , ojalá nieve esta noche y mañana todo esté blanco y podamos jugar” ... con esta idea al final me quedé dormida.
En cuanto abrí los ojos, salté de la cama, y subí la persiana para mirar por la ventana, pero... todo estaba igual que siempre, no había nieve por ningún lado. Me
quedé allí quieta, sin saber que hacer, hasta que vinieron mis primos a buscarme para ir todos juntos al salón y abrir los paquetes de Reyes.( Yo ni me acordaba del día que era).
Con la alegría de los nuevos regalos, se me pasó un poco el disgusto, pero ni siquiera
el roscón casero que había hecho mi abuela me estuvo como siempre.
Al desayunar y asearnos, todos los niños nos reunimos en la calle para enseñarnos nuestros juguetes y jugar con ellos.
De pronto, una gota cayó en mi cara, y luego otra y otra....
.- ¡Oh no; ahora se pone a llover! No vamos a poder ni jugar en la calle.- pensé muy
decepcionada.
Miré al cielo y me sorprendió lo blanco que estaba. Lo que yo no sabía es que allá, muy alto, había unas diminutas gotas de agua que a causa del frío se estaban convirtiendo en copos de nieve y que no iban a tardar en caer.
Uno de estos copos, estaba muy nervioso, había sido una gota de agua y pensaba que
iba a caer y desaparecer para siempre; Al convertirse en copo de nieve se había esperanzado, ya era alguien importante, su vida duraría más tiempo, podría caer,
por ejemplo, en una pista de esquí donde un montón de niños jugarían con él, donde
muchas personas lo pasarían bien.
¡ Nieve, nieve, esta nevando! ,- gritó una de mis primas
Todos miramos al cielo, era verdad, empezaban caer pequeñísimos copos de nieve,
casi invisibles, pero allí estaban, estaba nevando. La alegría que sentí fue inmensa, no se puede explicar con palabras. En esos momentos los copos se iban haciendo más grandes
y todo empezaba a cubrirse de blanco. Una intensa cortina de nieve caía a nuestro alrededor y no nos dejaba vernos los unos a los otros.
Nos quedamos quietos dejándonos cubrir por ese regalo del cielo.
Pero claro, enseguida se oyeron las voces de nuestras madres:
.- Niños estáis bobos, con la que está cayendo
.- Os vais a poner malos, todos a casa inmediatamente.
Nos costó mucho trabajo obedecer, pero a mi todavía más que a los demás. Yo fui la más remolona, era algo demasiado maravilloso para encerrarme en casa y perderme ese
espectáculo, pero al final ante la insistencia de los gritos de mi madre, no me quedó más remedio y tuve que pasar a casa.
Subimos las persianas y miramos extasiados como caía la nieve, todo se cubría con una preciosa manta blanca, me parecía irreal, como un sueño, era una imagen de postal,
no parecía mi pueblo de toda la vida, ahora los tejados estaban blancos, los coches apenas si se veían; era mágico.
Los mayores estaban preocupados por el estado de las carreteras, las vacaciones se acababan y al día siguiente todos debíamos volver a nuestras casas, pero yo por dentro
estaba pensando lo que me gustaría quedarme en el pueblo unos cuantos días más.
Después de comer, nevaba mucho menos, así que conseguimos salir a la calle, no solo conseguimos convencer a los mayores para que nos dejaran salir a nosotros, sino que salieron ellos también.
Aquello fue una fiesta, mis tíos, mis primos, mis padres, mis abuelos y yo, todos corriendo por la nieve, todos haciendo bolas, a cual más grande, para lanzarla al que
estuviera más desprevenido. Las risas y los gritos se de debieron escuchar por todos
lados, porque los vecinos salían de sus casas y se unían a nosotros.
Hasta algunos abuelos, con bastón y todo, se contagiaron de nuestra alegría y se
unieron sin dudarlo a la “ batalla”.
Alguien trajo un cartón muy grande, supongo que el envoltorio de algún regalo de
Reyes, y con él improvisamos una especie de trineo, con el que los niños nos estuvimos
deslizando por una cuestecilla, de manera que todavía aumentó más la diversión.
Os preguntareis que habría sido de nuestro amigo, el copo de nieve, pues bien, había caído en el jardín de mis abuelos y estaba encantado viendo a tanta gente disfrutar y pasarlo tan bien, lo único que le preocupaba es que hiciera pronto sol y se derritiera; pero de momento parecía que eso no iba a ocurrir.
.- ¿Cómo no se nos ha ocurrido antes? Vamos a hacer un muñeco de nieve.- gritó mi abuelo entusiasmado, imagino que recordando los días de su infancia.
Como un gran experto, nos llevó al sitio ideal para levantar a nuestro amigo el muñeco de nieve.
Grandes y pequeños seguimos a mi abuelo quien nos condujo a su jardín, una vez allí
y después de echar una ojeada, eligió la zona más sombría, para que en caso de que brillara el sol, no lo derritiera muy pronto y durara algunos días.
Mi abuelo levantó el muñeco pero los demás colaboramos trayendo cosas necesarias
la bufanda, el sombrero, una escoba. A mi vecina se le ocurrió que con los dientes de un
rastrillo de su nieta podía hacerse la boca . Cada uno aportó su granito de arena y al final tuvimos un muñeco magnífico
.-¡ Qué grande!.- decían unos
.-¡ Qué preciosidad! .- decían otros
.-¡ Tiene cara de buena persona!.- dije yo muy emocionada.
Y así sin darnos cuenta cayó la noche y nos tuvimos que meter en casa, al entrar vimos los regalos de Reyes, nadie les había hecho caso, pero es que el regalo, el mejor regalo había sido esa nieve y ese día que habíamos compartido con todo el pueblo.
Antes de dormir, eche un vistazo al muñeco desde mi ventana para darle las buenas
Noches.
A la mañana siguiente, todos me esperaban subidos en el coche ( las carreteras estaban limpias y se podía circular sin problemas ) yo fui a despedirme del muñeco
.- Adiós, tengo que marcharme, pero quiero que sepas que te llevaré siempre conmigo, he pasado el día más feliz de mi vida y tu has estado en él. Te he hecho
un montón de fotos que enseñaré a mis amigos y además siempre que quiera podré
volver a verte. Gracias, nunca te olvidaré. .- Conseguí decirle todo esto aguantando
las ganas de echarme a llorar.
Me quedé mirándole fijamente y me pareció ver una lágrima
.- No puede ser, será que ya empieza a derretirse, pensé intentando encontrar
una explicación.
Le di un suave beso de despedida y corrí al coche, porque mi padre ya se estaba
poniendo nervioso y yo no quería que se enfadase.
Lo que yo no podía saber, es que la lágrima que me pareció ver, era una lágrima real,
el muñeco todavía no se derretía y aún aguantaría algunos días más para recordarle a mis abuelos estas Navidades y sobre todo aquel día tan especial que vivimos
todos juntos.
La lágrima era del copo de nieve que había caído en el jardín, para él también había ocurrido algo muy especial, su corta vida había tenido el mejor de los sentidos porque había hecho realidad mi sueño y me había hecho feliz.

FIN

Matilda

lunes, 23 de febrero de 2009

Quiero que sueñes tú con las estrellas

Quiero que sueñes tú con las estrellas

(Lanna, 2º Bachillerato, poesía)





Busco tan sólo una palabra salida de tu boca, sólo de la tuya.

Y me devuelves un beso.

Busco tan sólo una mirada cuando nadie da nada, sólo una tuya.

Y me devuelves la vida.

Busco el amor tirado en algún rincón, sólo amor de verdad.

Y me devuelves la razón al afirmar que sí, sí existe de verdad.



¿Qué sería de mí sin haberte conocido?

Sin haber aprendido a leer tu mirada

y espantar los nubarrones que te atormentan.

Sin haber aprendido a hacerte reír sin parar

y que acabes envolviéndome en un abrazo.

Sin haber aprendido a quitar mis tonterías

y dedicarme sólo a lo que hace falta.

Sin haber pasado ni un día en que no haya pensado en ti

y acabe loca por verte.



Y le pregunté al sol, qué había en el aire,

porque cada día es más especial.

A la luna, que no cambiara por la noche,

porque ella velaba tus sueños.

A las estrellas...

Quiero que sueñes tú con las estrellas.

El sueño de ayer

El sueño de ayer, aquel que me hacía volar

(Lanna, 2º de Bachillerato, relato corto)



Sueño con el marchitar de las flores de primavera...la añoranza de sus colores, sus formas, sus agradables olores...las hojas ásperas y secas que comienzan a caer de los árboles, como lágrimas. Y ya cuando se han formado montones y montones, corretear entre ellas e imaginarnos que son nubes de algodón, y revolvernos una y otra vez hasta que el pecho nos de tumbos, justo cuando mi mirada se pose en tu mirada, la tuya en la mía.
El frío viento que corta como filo de navaja en un día gris de nubes negras en el firmamento. No correr y gritar, sentir cada gotita desvanecerse por nuestras mejillas, notar como cada parte de tu cuerpo se vuelve más resbaladiza, escuchar las miles y millones de gotitas estrellarse contra el suelo...me encanta. ¿Eres libre de verdad? Libre como los pájaros que vuelan alto, muy alto en el cielo.

Paisaje gris, pero dulce.

Y por la noche: “Tengo algo para ti, amor”. Y deja caer de su boca el dulce beso de buenas noches, y me quedo mirándola toda la noche, porque es lo más bonito que puedo hacer.





Pero ella ya no está junto a mí. Tiene el abrigo entre las manos y no para de besar a mi madre. ¡Ay! ¡Quién pudiera ahora coger uno de aquellos dulces besos! Y lo preciosa que está, aún con esos pelos de loca que tanto la preocupaban y con poco maquillaje de tanto llorar. Ella agarra fuertemente la mano de mi madre y, de vez en cuando deja soltar alguna lagrimilla que se limpia rápidamente para que no contagie a las demás.

De repente, susurra algo al oído de mi madre y desaparece, moviéndose como un fantasma por el mármol del pasillo.







Pero ayer, aún antes de que el sol sustituyera las largas noches de verano por aquel otoño frío y cabrón, esperaba en el banco del parque a que Lucía saliera de la tienda de fotos donde trabajaba. Cuando lo hacía, se me quedaba mirando fijamente con cara extraña y sólo algunas veces me saludaba con un leve susurro y cabizbaja. Yo, ante eso le regalaba la más amplia sonrisa que sabía, y la perseguía con la mirada hasta que doblaba la esquina camino hacia su casa. Casi era metódico. Muchas veces excusaba mi comportamiento con un libro entre las manos, fingiendo leer novelas de amor o de aventura, y otras sacando a pasear a la Estrella.

Cuando ya no la veía, volvía a casa tardando el doble de lo normal, repasando cada movimiento de sus caderas, mientras mi sonrisa se difuminaba poco a poco de la cara. En aquellas ocasiones, ella me parecía una princesa, una chica imposible para alguien como yo, sin trabajo, sin coche, sin futuro, puro desorden y casi un mocoso. Me ponía muy nervioso recordar lo hermosa que era, lo que le brillaba el pelo desde muy lejos y lo que era yo, siempre mendigando monedas para conseguir comprar tabaco. Me enfadaba mucho conmigo mismo, sentía rabia por no saber cambiar o por habernos encontrado en un momento malo de la vida.

Porque yo sí esperaba hacer grandes cosas, tenía sueños, ideas, proyectos... Tan sólo era una mala racha y prefería pensar que las cosas buenas vendrían cuando estuviera ella a mi lado; y cuando lo estuviera, viviríamos todas juntos y seríamos tan felices que no necesitaríamos nada más en nuestro interior.









Así fueron pasando los días. Las mañanas las dedicaba a ir de aquí para allá, dejándome caer en un lado y en otro en busca de algún sitio donde necesitaran a alguien que les echara una mano con pequeñas o grandes cosas, fueran lo que fuesen, daba igual, yo a todo me adaptaba. Algunas tardes las pasaba con el único amigo del cole que me quedaba y dábamos una vuelta desde la calle del Fresno subiendo hasta Miraflor, donde a lo lejos se podía ver “fotos Serrano, sus fotos en una hora” desde el principio de la calle. Pero nunca me acercaba.

A eso de las ocho y media, mis citas y tareas se aplazaban hasta mañana y corría a casa para arreglarme lo mejor que sabía hacer, coger a la Estrella o “Viajes hacia un nuevo mundo” y volver a Miraflor para ver la cara curiosa de la niña que más loco me tenía.







Un caluroso día de principios de agosto, avisaron una gran ola de calor y casi se hacía imposible salir de casa. Casi sin ganas, bajé a por comida para la Estrella y poco después me tumbé en el sofá, intentando reconciliar el sueño perdido de la noche pasada donde el viento no apareció por ninguna parte y tanto calor parecía abrasarme.



Me desperté sobresaltado en un sueño donde, por más que corría no llegaba a la tienda de fotos Serrano y rápidamente miré el reloj, con la esperanza de que fuera un sueño y nada más. “No, no puede ser...” En efecto, eran las nueve y media.

Bajé las escaleras de dos en dos casi perdiendo la respiración y corrí y corrí calle Miraflor arriba, notando la pesadez de mis piernas que no conseguían avanzar ni un palmo de distancia.

De repente allí la vi, a lo lejos, sentada en el banco de enfrente de la tienda que tanto conocía. Tuve que pararme en seco aunque quería correr hacia ella, sabía que algo iba mal. Siempre podía ver su brillo especial a un kilómetro de distancia, pero aquella noche sólo despertaba tristeza. ¿Qué habría pasado?

Despacito me acerqué. Al verme junto a ella, alzó su dulce mirada llena de lágrimas y se levantó rápidamente para abrazarme con fuerza. Lloraba sin parar, con rabia, y la impotencia me invadió al no poder hacer nada.

En la atmósfera calurosa de aquel día de verano ardía la furia que poco a poco fue soltando hasta finalmente dejarse caer en el banco. Yo la miraba, y pasaron miles y miles de ángeles que dejaron un silencio casi incómodo entre los dos.



- Siento lo ocurrido.- dijo, haciendo chocar las palabras una a una como si quemaran de su boca. – Sólo es que me siento muy mal. He tenido un día de perros y me han dicho que tal vez cierren la tienda.- Al pronunciar esto suspiró levemente y algunas lágrimas rebeldes comentaban a encharcar sus ojitos marrones. Saqué un pañuelo y con delicadeza, sequé a las rebeldes que ya corrían por las mejillas.



De nuevo se levantó y me regaló otro de sus abrazos. Esta vez se había dejado olvidada la rabia que hace un momento la dominaba.

- ¿Te apetece dar un paseo?- inquirí con valor. Y ella me contestó con la sonrisa más bonita que jamás había visto.









Andamos en silencio entre las calles, mirando a la gente que reía sentada en la terraza de algún bar o que daba una vuelta como nosotros disfrutando de la suave brisa que por fin salía.

Y de repente se giró, dejándome ver los ojos más brillantes que jamás había visto.
Al principio pensé que sería la luz de la farola en la oscuridad de aquella noche, en la que por más que intentaba ver una estrella no encontraba ninguna.


- Bueno y ahora, ¿dónde vamos?- dije, poniéndome frente a ella de manera que nuestras miradas se posaron una en la otra. Habíamos llegamos a una calle sin salida. Lucía dudó pensativa un minuto, y finalmente dijo con soltura:



- A las estrellas...Llévame lejos, muy lejos...al cielo.- y me dio bruscamente la espalda para alzar la vista al cielo, como una gran soñadora.- Donde no exista el tiempo, horas, minutos segundos...Donde me pueda quedar junto a ti para siempre.


Y tan pronto me sentía como si mil nubes besaran mi cuerpo en los cojines del cielo...nuestro cielo. Se abalanzó precipitadamente a un banco cercano y esperó a que yo la siguiera y me sentara a su lado. Acurrucó su cabeza entre mis manos con gran ternura maternal y cerró los ojos fuertemente. De repente los abrió y dijo:



- Ven, acuéstate sobre mi y veamos juntos el cielo.- casi de inmediato, sin pensarlo, incrédulo, como si fuera un sueño, me dejé caer sobre ella con cuidado de no hacerla daño. Hicieron falta unos minutos hasta encontrar la postura correcta pero al final dijo:



- Ojalá pudiéramos ver algo más que este cachito que se extiende sobre nosotros,

pero bueno... En Madrid no se pueden ver las estrellas.



...



- Pero imagina por un momento que no estás aquí, que te pones los cascos del mp3 y vas al lugar donde quieres estar. Entonces, ¿donde estarías?- su pregunta me pilló por sorpresa y al ver que no contestaba, puso una mueca de no ser tan difícil. Es cierto que todo el mundo tiene un lugar donde le gustaría huir siempre que lo necesite, pero para mí cualquier lugar sería bueno estando con ella. Finalmente, cansada de esperar, contestó:



- Yo elijo una gran isla desierta, con una playa enorme de agua cristalina y arena finita. Pero te tienes que bañar ¡eh! Nada de que el agua está muy fría. – me sonrió con complicidad.- Y aún están tan bien...los paseos por la arena, las olas sacudiéndonos los pies, el sol calentándonos el corazón...hasta casi arder. Sin nubes, ni lluvias, ni truenos que nos quiten el sueño por las noches, ni nada que nos moleste.








Y cuando me quiero dar cuenta, veo que alza la vista al cielo y se encuentra con esas pequeñitas estrellas que iluminaban sus sueños, se que también mis sueños.
De nuevo volvieron a pasar esos ángeles que dejaban un gran silencio atroz, y de nuevo estaba ella para romperlo.
- Siempre estabas a la salida de la tienda de fotos... ¿Por qué? Si muchas veces veía el libro al revés y que no hacías caso a la perra. Se te veía tan...feliz. Muchas veces imaginaba que tu vida era demasiado agradable para estar siempre allí, a la misma hora, en el banco de enfrente de la tienda ... Siempre sonriente. - No supe qué contestar, tal vez tampoco tenía nada que decir...- Pero me hacía feliz verte allí, esperando en el banco a que pasara algo. Y cuando ya pasaba, te ibas tranquilamente, aliviado y aún más sonriente.
Y de repente pareció comprenderlo todo. De un movimiento se puso erguida y me miró con ojos de pecado. Yo no podía decir nada.... pero ya no hacía falta decir nada.
En aquel preciso momento, mientras las hadas terminaban de tejer sus sueños y dejaban atrás su día, me apresuraba por dedicar una acaricia.. Los ojos seguían brillantes, la pasión, efímera en el interior, todo se había quedado intacto, el tiempo no había rasgado las entrañas ni asfixiado al corazón. Susurros, caricias, miradas bajo la luna hasta que la sangre ardió en mi interior, me consumía tan lentamente...
Sentí cómo sus tiernos labios rosados dejaban escapar el dulce beso del cielo que nos habíamos creado en nuestros sueños. Porque casi parecía un sueño, en el que nacía en mí una nueva ilusión, y miles de nuevos deseos.
Me sonrió, y yo no dejaba de sonreírla, mientras mirábamos al cielo en busca de estrellas. De repente me acordé de algo:
- Lucía...¿Recuerdas la primera vez que nos encontramos? – me miró con la misma cara asombrada que ponía las veces que iba a verla a la calle Miraflor. Era de esperar. Desde hacía meses me fijaba en ella todos los días, cada detalle de cada día hacía mella en mi interior y su recuerdo me perseguía . ¡Cómo para olvidarme!

- Yo si, yo nunca lo olvido. El dulce de tu voz, de tu risa, ¿qué pensarías de mí al verme? Aquel día en el que fui a hacerme unas fotos y encontré a la fotógrafa más simpática del mundo.

Hice una breve pausa. Ella no me miraba, como esperaba, sino que seguía el hilo de mi voz cabizbaja y pensativa.







- Se, que es loco, pero también recuerdo lo que vestías, lo que vestía. Es curioso, ¿no? cómo estas pequeñas cositas pueden clavarse en la mente; e inevitablemente cada vez que viajo hacia aquel lugar, asaltan sin querer mis pensamientos. Yo los intento calmar, créeme que les intento calmar, les susurro despacito y les digo que ya, que lo dejen en paz, pero rebeldes e inquietos vuelven a atacar.

Tú me decías que sonriera, que era una pena que saliera tan serio teniendo una sonrisa tan bonita. Pero yo sólo podía reírme contigo. Y parece como si hubiera pasado una eternidad...y tan solo ha pasado una puesta de sol, esta vez la hemos pasado juntos...el tiempo vuela.

Aquella tarde podía haber empañado sus ojos en lágrimas, podía estar más sensible que de costumbre pero cuando volví a mirarla había en sus ojos un brillo especial, casi cegador.

Inmediatamente se incorporó, lanzó un leve suspiro al aire y de manera tierna me susurró: “¡Qué fácil eres de querer!” Y me besó nuevamente.



Y quería y deseaba que se parase tiempo ahí, en ese preciso momento, y que no pasara ni un segundo. Que su mirada siguiera clavada en mi mirada, que inunden besos, abrazos, caricias...

Mentiría al decir que no me sentía bien. Mentiría una vez más al decir que podía pedir más y más, ¿qué más podía querer? Éramos como frágiles pompas de jabón, perdidas en la magia de una locura; porque locura, es amor.







El reloj de la plaza tocó las campanadas de medianoche y Lucía se agitó nerviosamente. Yo ya sabía qué significaba: teníamos que irnos. Seguramente querría descansar para afrontar el día con muchas más ganas (y así esperaba) que hoy.

Bajamos juntos hasta la calle Miraflor, donde ella torcía la esquina y yo bajaba de nuevo la calle. Me dio un dulce beso de buenas noches y la prometí estar mañana a la misma hora en el banco que tanto conocía, como ya había hecho tantas otras veces.

Cuando ya no la veía, me dispuse a bajar la calle tan tranquilamente como antes hacía, pensando en ella y todo lo vivido aquel día. Ahora estaría en casa, soñando, y yo querría...


Querría haber tenido unas preciosas alas de colores para volar hasta su casa, posarme en su ventana y contemplar cada segundo de la vida que pasa, cada risa que la haga saltar de alegría, cada vuelco que de el corazón, susurros del alma... Cada lágrima de esas que ya no irías nunca más a soltar.

Y despacito, cuando la luna ilumine tus sueños querría mecerme hasta la cama...compartir juntitos un ratito en tus oídos, corretear entre las sabanas que se que aun guardan tu olor, regalarnos aunque sea en sueños mil abrazos y velar por el ultimo sueño de la noche y el primer pensamiento de mañana.











Los días siguientes vinieron como un sorbo de agua fresa y pasaron volando el cielo azul, que cada vez se teñía más de gris y se vestía más de otoño.

Como antes, acudía cada día a la misma hora a recoger a Lucía, esperando a que saliera con ese aire lleno de vida que tanto me contagiaba. Y así me podía quedar todo el día, mirando el vaivén de sus caderas al andar, ¡si casi parecía que volaba!

Al verme, corría hacia mí y me llenaba de esos besos que, de tanta fuerza, acaban doliéndote.

Siempre que la Estrella estaba conmigo, Lucía corría hacia ella y no paraba de hacerla carantoñas, y así podíamos estar buena parte del día, haciendo carantoñas a la Estrella.

Otras veces, al salir, dábamos un paseo por las calles que cada vez eran más frías, o veíamos una película en su casa o en la mía. Hasta que se hacía tarde y terminaba por hacerme hueco en su cama donde siempre estaba ahí. Cuando me revolvía buscando su mirada y me sorprendía al verme abrazado a ella, arropado sin sábanas, alegrando la mañana. Que se quería pegar tanto a mi que cortaba el aire entre los dos, mi respiración.

Ahora sabía que todas las noches iban a estar plagadas de sueños.



Un día, ya cuando el otoño se hacía notar cada vez más, decidimos dar un paseo por el parque, ya que desde verano no paseábamos por allí.

Y la verdad, era otra estampa, otro paisaje donde dominaban caquis y marrones, verdes y grises. Podías añorar las pequeñas flores de primavera y el estampado que forman con sus bellos colores y olores.

Lucía corrió hasta un montón de hojas secas caídas de los árboles y empezó a jugar con ellas, dándolas patadas hasta formar un pequeño colchón, e intentando tirarme en la cama de algodón que había formado alrededor. Al caer, la agarre de la mano y cayó sobre mí, mientras reíamos sin parar hasta dolernos la tripa.

Parecía que el tiempo se había congelado en aquel instante, porque mi mirada se había posado en su mirada, y la suya en la mía, directa a los ojos, como si quisiera hablarme con ellos de lo bello que era estar aquí, disfrutando de las pequeñas cosas a su lado.

- Te quiero- dijo, dándome un vuelco el corazón. Hasta ahora, nunca me lo había dicho y creía que no era la clase de chica que lo fuera a decir nunca. Pero aún así, ¡qué bien sonaba! Y deseaba que me lo dijera todos los días de mi vida.

- Te quiero mucho- repitió.

- Yo también te quiero mucho, preciosa. Te he querido desde el primer momento en que te ví, y te voy a querer siempre.

Y dejó caer de su boca el dulce beso del amor.



De repente, comenzamos a oír el leve sonido de gotitas chocar sobre nuestro rostro, para hacerlo más resbaladizo y acabar su camino chocando con el suelo. Una pareja que pasaba al lado nuestra, nos dijo que la tormenta no amainaría hasta pasadas algunas horas, y que lo mejor sería irnos si podíamos lo antes posible.

Así que tomé a Lucía de la mano y juntos anduvimos por las laderas del parque, pisando charcos, empapándonos como nunca antes, pero riéndonos; no sabía que la vida fuera tan fácil al lado de ella.





- ¿Eres libre de verdad?

- ¡¿Qué?!- contesté, casi sin entenderla.

- Sí, me siento libre, libre como los pájaros que vuelan alto, muy alto en el cielo. Soy como un pequeño pájaro – y al oír al pequeño pajarillo que tenía entre las manos me eché a reír casi de inmediato.

- Pues si tú eres un pájaro libre, ¡yo también lo soy!- Y ambos nos miramos con complicidad hasta que por fin llegamos al portal.



Y por la noche: “Tengo algo para ti, amor”. Y deja caer de su boca el dulce beso de buenas noches, y me quedo mirándola toda la noche, porque es lo más bonito que puedo hacer. La última noche de mi vida junto a ella.











Al día siguiente, cuando cruzaba la calle para esperarla frente a la tienda de fotos Serrano, sólo oía el ruido ensordecedor de la sirena de la ambulancia que se abría camino hacia ninguna parte y el agitar ansioso de mi alrededor, donde yo solamente sabía decir las dos palabras que me había enseñado la musa de mi vida: Te quiero.

Y de repente ya no quedó nada.









Ya en el velatorio, no quiere ni verme. Creo que nunca antes su corazón había albergado tanta tristeza, y se hallaba cabizbaja como cuando al principio me saludaba.

Todos se despiden de ella y van hacia la puerta de salida. Ella les sigue, dudosa por un momento, con sus andares que tan loco me ponían, como una danza para seductora o algo del estilo. Pero, ¿qué hace?

De repente se vuelve, corre hacia aquí con ojos húmedos, y se posa sobre el cristal.



- ¿Por qué...?- tiene los ojos húmedos, hinchados, y la boca entreabierta.

- Te quiero, nunca lo olvides.







El sueño de ayer, aquel que me hacía volar cuando esperaba a que la niña de mi vida me dedicara una sonrisa, y con ella me regalara los mejores días de mi vida.

No dudaría un segundo

Categoría: 1º-2º de la ESO
Seudónimo: Orión

POESÍA:


No dudaría un segundo

en volver a besarte,

porque no hago otra cosa

que amarte.



Tú eres la luz que alumbró

mi vida,

cuando te vi yo

aquel día.



Al cruzarme contigo,

en ese momento,

de repente,

se paró el tiempo.



Yo con blusa

y vaqueros,

tú con tu look

de rapero.



El primer encuentro

no fue olvidado,

y de ahí surgió

un beso hechizado.



Nuestra historia

continuó,

pero algo malo

pasó.



Un bache

encontramos,

y entonces

lo dejamos.



Por las noches

aún pienso en ti,

soñando que

vuelvas a mí.

Porque te echo de menos

Autor: Casiopea.
Poesía
3-4 ESO

Porque te echo de menos



Echo en falta tus caricias

Echo en falta tus abrazos

Echo en falta que me beses

Te necesito a mi lado



Te aparté de mi camino

De mi vida y mi sendero

Ahora estoy arrepentida

Siento que aún te quiero



No se como seguir caminando

Ya no se levantarme

Tiéndeme la mano de nuevo

Y ayúdame a salvarme



Ardí en mi propia mentira

Cuando te juré llorando

“no quiero volver a verte,

ya no me sigas besando”



Hacía meses no te veía

Mas ayer nos encontramos

Te miraba con ternura

Tú mirabas a otro lado

Bajo las estrellas

Autor: Casiopea.

Poesía 3-4 ESO
Bajo las estrellas



Duermes a mi lado

Respiras profundamente

Te cojo de la mano

Me das un beso inconsciente



Se produce un silencio

Acabas de despertar

Y como un halo de brisa

Me has vuelto a besar



Tus labios sobre los míos

Otro largo y dulce beso

Juntos bajo las estrellas

Como sacado de un sueño



Me rodeas la cintura

Me acurruco en tu pecho

Me susurras al oído

Te me enredas en el pelo



Y de nuevo por inercia

Queremos volver a besarnos

Esta vez dejo llevarme

Dejo quietos los labios

Llanto eterno

Autor: Casiopea

Poesía. 3-4 ESO

Llanto eterno



Lloraba día y noche

Lloraba como alma en pena

Lloraba por los recuerdos

De aquel día de luna llena



Lloraba porque su niño

Ya no la quiere más

Lloraba porque su niño

No la quiso jamás



Lloraba porque sus besos

Nunca fueron de verdad

Lloraba por los abrazos, las caricias,

Nada fue real



Lloraba por ese amor

Roto sin vuelta atrás

Lloraba por ese amor

Que nunca regresará



Ahora ya duerme

Ya ha parado de llorar

Porque mientras sueña olvida

Olvida la realidad

Historia de un adolescente

Historia de un adolescente



Él vivía al límite, en el filo

Esa había sido su suerte

Sexo, alcohol y drogas

Desafío constante a la muerte



Su cuerpo no era de nadie

No sentía ni el dolor

Triste vida adolescente

No había conocido el amor



En una de aquellas fiestas

Pudo verla entre la gente

Pelo oscuro, la tez blanca

Quedó atrapado en sus redes



Le siguieron noches en vela

Eternas, frías madrugadas

La buscó con insistencia

Angustia en su pecho anidaba



Ya nada era lo mismo

Lentamente agonizaba

Ya nada tenía sentido

Lágrimas sobre su almohada



Una tarde iba ebrio

A cada paso tropezaba

Y cuando creyó estar muerto

Escuchó una voz que le hablaba



Despertó y se encontró solo

No la notó a su lado

Y al exhalar un suspiro

Se acercó y le besó sus labios



Emprendieron un camino

Hecho de amor y ternura

De paseos por el parque

De besos bajo la luna



Ella fue el bálsamo que

Cicatrizó sus viejas heridas

Y le hizo, por fin olvidar

Aquella obsesión maldita



Finalmente se pararon sus relojes

Pero aun sus almas brillan,

En la oscuridad de la noche.

Carta al director

Categoría: 3º-4º de la ESO

Seudónimo: Casiopea



CARTA AL DIRECTOR:



España se sitúa en los últimos puestos de la Unión Europea en lo referido a materia educativa, según el último informe PISA(año 2008). Pero, ¿por qué unos resultados tan malos? La respuesta no es sencilla, y debemos buscar las distintas causas tanto en estudiantes y familias, como en profesores y sistema educativo.



En primer lugar es bien sabido que muchos estudiantes no rinden al nivel adecuado y que el comportamiento de otros tantos es inaceptable, ello, obviamente afecta al rendimiento de la clase en general, por la gran polarización existente. Además, el alumnado busca el aprobado fácil, sin ninguna inquietud de aprender, aplicando la ley del mínimo esfuerzo. Bien, pero no por ello se puede cargar el fracaso de la educación a sus espaldas. Esto nos lleva a pensar que tal vez los profesores no hagan del todo bien su trabajo, por ejemplo siempre se castiga a un alumno que se porta mal (no hace los deberes, falta a clase, habla sin parar), pero casi nunca se valora cuando hace bien las cosas ¿no piensan que debería haber un equilibrio? Castigar, cuando toque, pero también valorar el trabajo bien hecho.



Fuera de los centros educativos están las familias, si bien es cierto que no pueden obligar a sus hijos a estudiar y tenerles constantemente bajo presión, tampoco es lo más correcto dejarles hacer lo que quieran, de nuevo llegamos a un punto en el cual se debe hallar un equilibrio: por un lado motivarles para que estudien, hacerles ver un horizonte algo más lejano del suyo actual, pero por otro nunca obligar, ya que por imposición no es posible hacer nada de forma correcta.



Siguiendo este análisis de menos a más, solo queda el sistema educativo, este tal vez sea el punto más delicado, ya que es muy difícil dictar unas normas que se adapten a todos los centros del país. Pero ¿no creen que ya está bien de cambiarlo?¿es necesario que a cada nuevo partido que toma el poder reforme el sistema anterior? Puede que el problema esté en que se hace un sistema, que presume de hacerlo todo por el colectivo estudiantil pero que lejos de ayudarle e influir positivamente, lo hace de forma negativa, creando cada vez más incertidumbre. Tal vez se debiera plantear reformar por última y definitiva vez este sistema con el apoyo de los centros y un consejo de estudiantes, al fin y al cabo, ellos son a quienes afecta en mayor grado.

Cambios

CAP.1 -- CAMBIOS

Me llamo Leah y tengo 16 años y os voy a contar como mi vida dejó de ser la de una simple estudiante sin amigos a la de una chica adolescente con mil razones para ser feliz.

Hace un par de años de mudé de Santa María, un pequeño pueblo de la costa gaditana, a Madrid, la cuidad con el índice más alto de contaminación.

Hasta entonces era feliz, mi piel era morena pues siempre estaba en la playa bajo el sol, mi pelo castaño, aunque a causa del sol se me habían hecho mechones claros, y mis ojos eran del color del mar como los de mi bisabuela Patty, todas las mujeres de mi familia habían tenido ese color hasta ella, las dos generaciones siguientes, la de mi abuela Olga y la de mi cariñosa madre Alice se habían saltado ese color, incluso mi hermosa hermana mayor no tenia ese bonito azul en sus ojos, ella era diferente, sencillamente estupenda, y yo, por la sencilla razón de tener los ojos azules era la nieta y bisnieta favorita.

Era una chica normal y corriente, no tenia nada de especial, era de constitución delgada pero no tenia el problema de muchas adolescentes, que era o verse muy gorda o muy delgada, si vale, era delgada, pero siempre había sido así y me gustaba a mi misma, no tenia ningún complejo y sencillamente me daba igual lo que pensaran de mi.

Amaba la playa, el mar, la arena, las olas...había crecido con ellos y me encantaba pasar las tardes de primavera y verano tumbada con mis fieles amigos, la playa, el mar y el sol, siempre llevaba encima mi MP4 y mi bloc de dibujo y cada vez que encontraba un rato me sentaba al borde del mar y me ponía a dibujar y cuando me cansaba, me quedaba allí quieta mirando las olas, ¡podía tirarme horas allí sentada! Incluso cuando hacia frío iba a la playa, pero a surfear.

Amaba esa vida, tenía mis problemas como toda la gente de mi edad, pero me encantaba vivir así. Desde que entre en la E.S.O me acostumbré a estar sola, cuando me di cuenta de que después de el viaje de fin de curso de primaria, los que habían sido mis mejores amigos desde la guardería, me dejaron de lado por los "populares", desde entonces no solía juntarme con nadie mas que mi hermana, la mejor amiga que nadie podía tener, era ella, siempre tan bien vestida y arreglada y dispuesta a ayudarme.

Tenía las cosas muy claras, sabía lo que quería y lo que no, y entre esas cosas estaba el mudarme de mi pequeño, pero bonito pueblo.



CAP.2 - MI LLEGADA

Cuando me fui de mi pequeño pueblo nadie vino a despedirse, solo un par de amigos de mi hermana, yo sabia que nadie iba a echarme en falta, asique en cierto moso vi algo bueno el marcharme de allí, pero me daba mucha pena el dejar a mis amados playa y sol que esa mañana brillaba con mas fuerza y las alas azotaban las rocas mas bruscamente.

Después de seis horas de largo y aburrido viaje en nuestra Chevrolet negra a Madrid, mis padres, mi hermana, y muy a mi pesar, yo. Aquella era una ciudad infierno, llena de contaminación, de gente y sin playa.

Al cabo de una media hora de entrar en semejante infierno de pisos que parecían tocar el cielo, llegamos a nuestra nueva localidad, Lagunés o Leganés, no me acuerdo de cómo se llamaba…

Llegué un viernes y estuve todo el fin de semana colocando todos los recuerdos que me pude traer de Santa María.

Ese mismo lunes empecé en el nuevo instituto, y para no variar empeze mal, me pusieron el mote de "rarita" porque como ellos decían, venia de vivir en la playa y tenia un estilo diferente al suyo…el primer mes fue, yo creo, que el peor de mi vida, me hicieron novatadas, se rieron de por como vestía…todo lo habido y por haber. En ese horrible mes de novatadas me había percatado de que al final de la clase había una chica rubia que nunca hacia nada, se juntaba con los que me hacían las novatadas, se reía con ellos en clase, pero nunca la vi meterse conmigo, después de tres semanas allí, cuando por fin terminaron las novatadas, esa chica se acerco a mí y se disculpo por todo lo que me habían hecho pasar mis nuevos compañeros de clase.



CAP.3 - DUDAS

Claudia, que así se llamaba aquella chica, era hermosa, sus cabellos rubios tenían reflejos oscuros y la caían alrededor de los hombros y sus ojos hacían juego con una pulsera de cuero negro que siempre llevaba en su muñeca, eran negros como el carbón, incluso parecía que llevaba lentillas.

Me contó que a ella la habían hecho pasar algo parecido cuando llego nueva un par de meses antes que yo, cuando empezó en curso. Cogí confianza con ella enseguida, me confesaba sus problemas y yo, los míos.

Me llevaba genial con ella pero había cosas que no me cuadraban mucho, decía que no se llevaba muy bien con los demás de clase pero siempre la veía con ellos, riéndose y pasándoselo en grande y dejándome a mí de lado y su respuesta a eso era que solo era por aparentar porque cuando ella llego, a la primera semana les planto cara y desde entonces la respetaban, y que como con ellos tenía una reputación, no quería perderla porque se sentía importante, era una escusa barata, muy barata, pero la verdad, no le di mucha importancia porque detrás de las clases y del horario escolar era la misma chica amable.



CAP.4 -- LA NOTICIA

Poco despues me llamo super alterada a casa y cuando logre que se calmara me dijo que estaba saliendo con aquel joven super guapo, majísimo, del norte de aquella ciudad que para mi era un infierno, estaba super contenta y yo me alegré un monton por ella, pero su felicidad se apago cuando hicieron un mes..él, el famoso chico, la dejó y me pidió por favor que hablara con él para ver que había pasado, para ver si me contaba a mí por qué la había dejado. ¡Y vbendito momento en el que empeze a hablar con ese chico! Nunca habia creido en que alguien se enamorara de otra persona sin haberla visto, no creia en el amor a traves de una pantalla de ordenados, pero con Clau, veia que podia salir bien, me enseñaba los mensajes que él la madaba y veía que podia salir bien.

Yo le habia visto en foto, y para que negarlo, era guapisimo, sus pelo era del color del sol y su tez clara; algo de lo que me habia dado cuenta era de que casi todos los madrileños tenian la piel muy clara, pero la de aquel chico era distinta, era perfecta, y parecia suave y calida, y sus ojos..¡Que ojos! del color de la esperanxa, que cuando los miraba, me dejaban hipnotizada



CAP.5 -- CONFIANZA

(primera parte)

Tan solo le conocia de una semana, pero parecia que nos conociesemos de toda la vida, era como ese mejor amigos que nunca tube, era diferente a todos los demas chicos que conocia, era detallista, amable, cariñoso, guapo...¡Lo tenia todo!

En esa semana mi vida y mis formas de ver las cosas cambiaron por completo. Cuando hable por primera vez con Daniel, auel joven exnovio de mi nueva "mejor amiga" me parecio estar hablando con alguien que habia estado sufrineod por amor, algo que no entendia muy bien la verdad, y como mi capacidad de curiosidad estaba llegando a du límite, le pregunte por qué habia dejado a Claudia cuando tanto la quería, y su respuesta fué:

-¡¿Queeeeé?!¿No sabes por qué lo nuestro se acabó?Preguntaselo a tu amiguita, ¡ella te dira lo que paso si tan amiga tuya es como dice!- me quede helada, Dan ahora parecia enfurecido, no lo entendia.¿Que pasaba, que Claudia me habia estado engañando? ¡No podia ser! Aunque bueno, pensandolo bien, teniendo en cuenta la suerte que habia tenido con mis anteriores amistades..si, era posible, era muy posible que me hubiera engañado..- ¿Que version de lo sucedido te ha dado?- pregunto intrigado.

-Nada, que habias cansado de siempre lo mismo, que llevabais un mes...que no os habiais visto, etc, etc,..¡No me lo puedo creer!¿Como a podido mentirme de esta manera?

-Pues Leah cariño, de la misma manera que me engaño y jugo conmigo..- me confesó. Estaba aturdida por mi nueva amistad falsa..

-Pero ¿como? Si parecia buena persona..

-Eso es lo que qiere hacer creer, Leah, por favor te lo pido, alejate de ella, por favor, no dejes que te destroze como casi hizo conmigo, gracias a amigos de tu instituto no caí en su juego, me advirtieron a tiempo.

(segunda parte)

-¿advertirte?-pregunte confusa-¿advertirte de que?

-De que me estaba engañando, no con otro, sino con otros...me pagó con mi propia medicia por asi decirlo..

-¿tu propia queé...?

-Aver no te asustes, yo antes de conocerla era mucho de ir de flor en flor, pero con ella me controlaba, y en el mes que estube con ella, no estube con nadie mas, y eso ella lo sabía y la molesto tanto que yo antes fuera así que, por lo que se vé, decidio pagarme con la misma moneda, y al principio me molestó, pero luego lo pensé mejor y pasé, ella es la que hace lo que cree que es mejor,¿no? yo ya no quiero tener nada que ver con ella.

Estaba flipando, no me lo podia creer...tania tanta rabia dentro de mi que deseaba tenerla enfrente de mi para poder ¡arrancarla la cabeza!, pero solo conseguí tirar la pila de papeles que había sobre el escritorio, y luego intenté relajarme recogiendolos uno a uno y respirando profundamente.


CAP.6 -- NUEVAS SENSACIONES

Aquel joven, Dan, me había ayudado más de lo que nadie lo había

hecho nunca, y no sabía como ni por qué, pero estaba empezando a sentir algo mas por él, no entendía el porqué dado que tan solo le conocía de una semana pero en ese poco tiempo me había demostrado que podía confiar en él, pues él confiaba en mí, me contaba todo.

Un domingo de principios de diciembre nuestra conversación tomó un camino diferente, me confesó que le gustaba una chica; en ese momento me quise morir, Dan se había convertido en alguien esencial en mi vida y sabía que si se echaba novia, íbamos a dejar de hablar y no podía soportar eso, así que para intentar evitarlo iba a confesarle que le quería, aunque no sirviera para nada, pero tenía que conseguirlo de algún modo, fuera cual fuera.

Estuvimos desde las tres de la tarde hasta las nueve de la noche hablando por el messenger y en esa larga tarde me contó lo que sentía por esa chica, pero antes de que empezara a contármelo, le dije que cuando acabara, que quería decirle una cosa, que para mí era muy importante, estaba dispuesta a decirselo, pero primero me tenía que contar él lo de esa chica.

-Venga 'va' Leah cuentamelo por favor -insistió.

-No Dan, en serio, da igual, tampoco es tan importante, cuetame tu lo de esa chica, Laura, no?

-Si es Laura... pero después me dices tu eso vale?

-Va, pero en serio que da igual....

Empezamos a hablar de Laura, esa chica, que sin conocerla ya odiaba porque podía robarme al mejor chico que había pasado nunca por mi vida. Mi tortura empezó cuando me contó que cuando la veía se le aceleraba el corazón, que cuando le mandaba un mensaje era feliz, porque sabía que se acordaba de él o cuando se conectaba, que una sonrisa invadía su cara, porque podía hablar con ella horas y horas sin parar. Yo a cada palabra me rompía más y más, veía como mi mundo se iba derrumbando.

A lo largo de la conversación le interrumpía diciendole que le entendía porque a mí me pasaba lo mismo, pero la diferencia era que el chico que yo quería no vivía cerca de mí, todo lo contrario.

Después de cinco horas y media, antes de que mi cariñosa madre con pelo liso, pero corto, del color de la madera de los muebles del salón,me llamara para que la ayudara con la mesa, conseguí convencer a Dan para que se lo contase a la Laura esa, que odiaba a muerte. Justo antes de irme me dijo que cuando volviera que quereía hablar conmigo, que ya lo había decidido.


CAP.7 -- CONFESIONES

En lo que yo cenaba oí como en mi móvil nokia sonaba la entrada de un mensaje y una llamda perdida. Esa noche cené muy deprisa y corriendo recogí la mesa y fuí a la salita donde había puesto provisionalmente mi ordenador, una pequeña sala en la que había colocado en la pared, frente a la ventana, un pequeño escritorio con mi ordenador y algunos apuntes de clase, que unas noches atrás había tirado al suelo de rabia.

No habia puesto mucho más en esa sala, pequeña pero muy luminosa, que el único impedimento que tenía, era que todavía, después de más de dos meses allí viviendo, no habíamos tenido tiempo de colocar las cajas de la mudanza.

Cuando encendí la pantalla vi abierta la conversación de Dan, el que hasta ahora se había convertido en mi mejor amigo, que ahora era algo más para mí y que Laura, la chica que odiaba tanto, me lo iba a quitar...

Leí lo último que me había escrito y era uno de sus muchos "Te quiero Leah" que tan loca me volvían ultimamente...

Antes de subir la conversación, leí el mensaje de mi móvil y ponía:"Ola mi niña, lo siento no te he podido esperar a que volvieras, me han echado del ordenador, te he dejado escrito lo que quería decirte, mañana hablamos, vale?, tequiero muxisimo prinzeziita. PD: ya se lo he dicho a Laura.

Cuando terminé de leer su sms mi primer impulso fué contestarle y decirle lo que sentía par aver si podía hacer algo en contra de Laura, pero me controlé y empezé a leer lo que ponía:

"Leah, mi bonita y dulce Leah, no se como has podido creerme cuando te dije que me gustaba la Laura, esa. ¿Cuantas veces te he dicho que te quiero. Cuantas veces te he dicho que sin tí no podría vivir?.Es que todavía no te has dado cuenta de lo que eres para mí?.

Se que yo para tí soy solo un simple amigo, o como tu dices, tu mejor amigo, pero yo no puedo evitar que seas más, mucho más que eso, la famosa Laura no existe, fué el primer nombre que se me vino a la cabeza que se pareciera al tuyo.

Yo sé que a tí te gusta otro chico y lo respeto, y te apoyaré en la decisión que tomes, me guste o no, yo siempre estaré aquí, para todo. Solo quería que supieras lo que eres para mí, que por ti enciendo todos los días el móvil, por ti me gasto el saldo, te has convertido en alguien esencial en mi vida y aunque de aquí no saliera nada, me gustaría conservar tu amistad, lo eres todo para mi. No quiero que nada cambie por favor.

Como siempre te he dicho, te lo vuelvo a recordaR:TE QUIERO LEAH."

Cuando leí eso último me puse a dar saltos como una loca. Era como un sueño, él era perfecto, esto era perfecto.

Cogí corriendo el móvil y contesté lo más deprisa que pude a su sms, y le dije que el chico que a mí me gustaba, del que me había enamorado, era ni mas ni menos que él.

Esa noche estuvimos hasta más de las dos de la mañana mandandonos mensajes, aún sabiendo que al día siguiente teníamos que madrugar, pero merecía la pena.

A la mañana siguiente, no podía ni levantarme, estaba muerta de sueño. Estuve toda la semana como autista, mis nuevos amigos no dejaron de preguntarme, que me pasaba...y yo me limitaba a enseñarles el fondo de pantalla de mi móvil, en el que estaba él, Dan, el chico del que me había enamorado.

La semana se me hizo eterna, porque casi no hablé con él. El viernes, cuando entré a las ocho y media a clase, todos estuvieron más amables de lo normal, pero sinceramente no les di importancia, yo no hacía más que contar las horas, minutos y segundos que quedaban para poder hablar con él.


CAP.8 -- LA SORPRESA

Cuando salí del instituto no salí sola como todos los días, tres compañeros salieron hablando conmigo, Jake, Victor y otro más, me pareció raro el exceso de amabilidad, pero les dejé que me acompañaran, además me iba a venir bien un poco de compañía, porque acababa de recibir un sms de Dan diciendome que tenía que irse al pueblo y que no se iba a conectar en todo el fín de semana...

Cuando terminé de leer el sms vi en el suelo unos pies enfrente de mí y cuando me disponía a ver de quien eran, le ví a él, a Dan, a mi Dan, no podía creermelo, estaba allí, frente a mí, con sus gran sonrisa y sus ojos verdes clavados en los míos.

Me quedé paralizada, me ruboricé, no podía moverme, no sabía que hacer. ¿Cómo había llegado hasta la puerta de mi instituto?

-¿Dan?Pero... ¿Qué haces aquí?¿No estabas en tu pueblo? -dije haciendo un esfuerzo para que de mi garganta saliera algo de voz.

-No, cariño, todo ha sido idea de tus amigos, Jake y Victor.

-No me lo puedo creer -en ese momento me giré y les abracé a los dos -¿Cómo lo habeis conseguido?

-Tenemos nuestras fuentes -dijeron carcajeandose -No, ahora en serio, el lunes cuando nos dejaste tu móvil, cojimos su número, le llamamos, y mira, aquí está.

-¿Cómo puedo agradeceroslo? Chicos sois geniales.

-No tienes nada de agradecer, esto es por lo que nos ayudaste con lo de Claudia.

-¡Gracias chicos! ¡En serio muchas Gracias!

-Venge corre, vete con tu chico, no vaya a ser que te lo quiten -me dijeron sonriendo.

Corrí hacia mi chico, nos miramos a los ojos y le dije: TE QUIERO.

Antes de que pudiera terminar de pronunciar esas palabras que tanto tiempo llevaba queriendo decirle, se acercó a mí y nos fundimos en un apasionado y caluroso beso...

De ese inolvidable viernes, hace ya más de un año, más de un año que llevamos juntos, en el que como todas las parejas hemos tenido nuestros mejores y peores momentos, pero siempre hemos estado uno al lado del otro.

Por fín todo me iba estupendamente, tenía mis amigos a mi lado, Jake y Victor, a los que les debía todo, tenía mi familia, y sobre todo le tenía a él, a Dan, con quien me quedaba toda una vida por delante para estar a su lado...

Una historia basada en hechos reales...

Pendiendo de un hilo

Pendiendo

de un hilo




Pseudónimo: Ice angel

Categoría: alumnos de 3º y 4º de la E. S. O.

Modalidad: Relato Corto.


Ourense, 12 de enero del 2009

Querido diario:

Esta mañana después de tanto tiempo he recibido un cuerpo nuevo, al principio me ha impresionado ni si quiera he pensado que estaba muerto, su color de piel aún no había empalidecido. He seguido el mismo patrón de siempre para averiguar todo relacionado con la muerte de aquel pobre chico, solo he podido determinar la edad, 18 años, su identidad, Lucas Katia y la hora de la muerte a las 20:30 de la noche anterior. No he podido averiguar las causas de la muerte, el chico, está sano y no presentaba ningún signo de arma blanca ni nada parecido. Estoy muy extrañada y en el informe he escrito que las causas están indeterminadas.

En fin, alguna vez tenía que ser la primera vez, no le daré mucha importancia al pequeño suceso, al fin y al cabo a todo el mundo le pasa alguna vez ¿no? Mañana será otro día como otro cualquiera.

***

Ringgg, ringgg

Las ocho de la mañana, ya ha sonado el despertador y toca levantarse, pero se está aquí tan a gusto, un rato más.

Ringg, ringg

Un momento no puede ser, no es el despertador, no, es el teléfono.

-¿Sí, dígame?

-Hola Rosalía, soy el inspector Noel, verá acabamos de encontrar otro cuerpo de otro joven fallecido.

-De acuerdo, ya me estoy vistiendo, llevarlo a la morgue en cuanto terminéis, yo me encargo del resto.

-Está bien, cuando termine de hacer su trabajo quiero hablar personalmente con usted.

-Vale, adiós que tenga un buen día.

-Adiós.

En realidad, son las cinco de la mañana, solo he conseguido dormir durante tres horas, bueno he de darme prisa, desayuno rápido y me visto, cojo el coche y voy directamente a la comisaría, hoy también me espera un día de trabajo, últimamente solo acostumbraba a ver dos o tres muertos por semana, pero como cojan este ritmo…

He llegado hace unos veinte minutos, ya tengo todo preparado y por aquí no aparece nadie. Odio tener que esperar a la gente. Aprovecharé para salir un momento y ver la naturaleza y relajarme un poco.

Andando por el pasillo sólo se oyen mis pasos, me siento incomoda de repente. Aligero el paso, casi voy corriendo, la puerta está ahí casi alcanzo a tocarla. Qué alivio, ya estoy fuera ¿Por qué me sentía así?, hay veces que no me comprendo ni yo misma.

Me encanta Galicia, una de las mejores decisiones de mi vida, fue venir aquí a vivir. Todo es tan verde, me acuerdo cuando era pequeña, a mi madre le encantaba veranear por aquí, todo esto me recuerda tanto a ella… Acabo de oír un ruido, detrás de mí en el pasillo, pero no puede ser, en esta zona de la comisaria solamente estoy yo y no he oído venir ningún coche, otro ruido, parecen pasos, pero no son pasos normales.

De repente me giro, una sombra negra cae sobre mí, y al instante me desmallo. Después lo único que recuerdo es la voz del inspector Noel llamándome por mi nombre, la voz sonaba tan preocupada…

-Rosalía, Rosalía

-Mmm… ¿Qué…qué pasa?

-Se ha desmallado, todas las puertas de la comisaría estaban abiertas. ¿Qué recuerda, le ha golpeado alguien?

-Mmm.… no sé, no me encuentro muy bien ayer no conseguí conciliar bien el sueño

-Está bien no se preocupe, la llevaré a la salita y le daré algo de beber y comer a ver si se recupera.

-Muchas gracias, no es nece…-el inspector Noel ya me había cogido y me llevaba en volandas al interior de la comisaría-.

La sala más pequeña de la comisaria, no tiene ningún uso en particular, asique colocamos unos sillones y unas mesas y hay pasamos nuestras horas muertas, yo en particular soy la que más tiempo paso, aquí en este pueblo tan pequeño, no muere mucha gente.

-Inspector Noel ¿no piensa que es un poco extraño dos muertes en dos días?

-Dos no, tres, hemos encontrado otro cuerpo junto al del otro chico, por cierto, Rosalía, llámame por mi nombre, por favor

-Está bien, Matías, ¿Otro cuerpo más? Tengo que ponerme enseguida a trabajar, sino hoy estaré hasta las tantas por aquí

-No, tranquila, reposa un rato más, te has dado un buen golpe.

-Vale, solo un rato más

***

Ourense, 13 de enero del 2009

Querido diario:

Otro días más agotador y confuso para mí. Hoy han aparecido dos cadáveres. Dos chicos también, presentaban las mismas características que Lucas, la piel no estaba pálida y eran jóvenes, 17 y 16, horas respectivas de la muerte coinciden con las de Lucas, 20:30 y sus nombres son Omar Imelda y Víctor Lida. He descubierto que todos los chicos tenían una relación sentimental con alguna chica del pueblo, todos van al mismo instituto. Demasiadas coincidencias, todo tiene que estar relacionado.

Por supuesto no he podido concretar las razones de las muertes, no presentan ningún signo y están sanos, no tienen ninguna enfermedad. Mañana voy a hablar con Matías y le diré todo lo que pienso sobre esto.

***

Riiingg, riingg

No puede ser, ¿el teléfono? Si aún no me he acostado

-¿Sí, dígame?

-Hola, soy Matías, otro muerto, no me lo puedo creer, se nos está yendo de las manos todo esto.

-Venga Matías tranquilo voy para la comisaría enseguida y hablamos, tengo cosas que comentarte

-Vale, voy para allá

-De acuerdo, hasta ahora.

En el coche llegando a comisaría todas las luces están encendidas, que extraño, si en mi parte solo las enciendo y las apago yo. A lo mejor Matías ya ha llegado.

En cuanto llego todas las luces se apagan de repente, la verdad es que estoy un poco asustada. Oigo un coche es de Matías, trae al chico. El pueblo debe estar muy asustado, hay que solucionar esto ya.

***

-Dime que has averiguado- me dijo Matías en cuanto entré por la puerta de la salita

-Nombre: Eloy Lenistre, edad: 15, hora de la muerte: 20.30, la piel no está pálida y no puedo concretar las causas de la muerte.

-Esto hay que solucionarlo ya, no hay pistas ni hay nada.

-Hay muchas coincidencias: son chicos, cada vez más pequeños, van al mismo instituto, las mismas causas inconcretables de las muertes…

-Hay que descubrir al culpable ya, hay un asesino por el pueblo suelto matando a adolescentes

-Tranquilo ya encontraremos algo; un momento, mira, si ponemos los nombres según la edad de mayor a menor en vertical con la primera letra formamos dos palabras: Love Kill

-¿Love Kill?, es como un mote o algo así, me suena mucho

-¿Si? Pues venga piensa rápido la gente tiene mucho miedo

-No sé ahora no caigo. Bueno yo me voy a casa a intentar descansar un rato ¿vienes?

-Si

A la vuelta en el coche, iba pensando en aquel mote “Love kill, love kill…”. Paré el coche de repente, no podía ser había un grafiti de gran tamaño sobre la pared, ponía: Love kill. Esto cambiaba las cosas.

En cuanto llegué a casa telefoneé a Matías y se lo conté. Él me dijo que mañana iríamos al instituto, estaba claro que el asesino estaba matriculado en el centro.

***

Al día siguiente en el instituto, nos dividimos el trabajo yo interrogaría a los de las clases A y B y Matías a las C y D.

Fui hablando uno por uno con ellos, todos parecían asustados. Les dije que me trajeran las agendas, cuando yo era pequeña, nos firmábamos las agendas.

Matías no había encontrado a nadie y yo iba por el mismo camino, estábamos los dos juntos interrogando a la chica cuando me di cuenta que en su agenda había otro grafiti como el que había visto en la calle.

-¿Quién ha hecho este grafiti?

-Una chica de clase

Había una pista, una vez que me dijera el nombre lo sabríamos, ya estaría todo solucionado.

-Su nombre-le dije en un tono brusco-

-¿Qué pasa, no lo sabes?-contestó la chica, remolona-

Levante la vista con el ceño fruncido, pero no me estaba hablando a mí, le estaba hablando a él, a Matías, no me había percatado, pero tenía una cara muy rara, como si ya lo supiera, como si fuera…

-María Noel, es tu hija ¿verdad?-le acusé-

-Dile a María Noel que venga, a prisa.

La chica salió de la habitación y yo me giré a Matías;

-¿Desde cuándo lo sabías? ¿Cuánto más lo ibas a ocultar?

-Rosalía, es solo una niña, no puede haber sido ella, tiene que haber otro culpable, seguro.

La puerta de repente se abrió y una chica muy guapa entró por la puerta.

-Hola papá, hola señorita Mariam

-Hola

Le pregunté todo lo que se me ocurrió durante las 2 horas siguientes, ella contestaba muy natural, era imposible que hubiera sido ella, pero no quedada remedio, su padre no iba a hacerlo y yo lo sabía asique yo le puse las esposas y yo la llevé a comisaría, en la cara de María no había sentimiento alguno. Cuando llegamos a comisaria su padre estaba destrozado y yo estaba muy apenada, pero a la vez contenta, porque si era la verdadera asesina, se iba a pasar mucho tiempo en un reformatorio y los problemas en el pueblo se terminarían pronto, todo volvería a ser como antes.

Tras tres días con ayuda de psicólogos María Noel confesó y añadió que un día me había agredido en la comisaría temprano por la mañana, se la acusó de 3 asesinatos y de vandalismo, puesto que en todo el pueblo había grafitis con su nombre: Love Kill. La condenaron a un reformatorio hasta la mayoría de edad y cinco años de cárcel después.

Matías estaba destrozado, él que era viudo vivía solo con su hija, estaba muy afectado. Yo iba todas las tardes a visitarle puesto que estaba de baja en el trabajo. Tres meses después de todo lo sucedido, en su casa, él empezó la conversación:

-Rosalía, muchas gracias te has portado muy bien conmigo viniendo todos los días a hacerme compañía. ¿Cómo te lo puedo agradecer?

-Oh, no de ninguna manera, supongo que tú hubieras hecho lo mismo por mi ¿no?

-Sí, por cierto, he pensado que esta noche te podías quedar a cenar aquí conmigo desde que no estoy con María me siento muy solo.

-Vale, me parece muy bien. ¿Quieres que me vaya para que lo prepares?

-Sí, mira ven a eso de las nueve.

En el parabrisas de mi coche, había una nota, ponía: Rosalía Mariam, mi nombre, la arranqué, la desdoble y leí lo que ponía dentro de esta: Te vigilo, no me gustas, eres la próxima. Love Kill. Un sentimiento abrumador me invadió, María estaba en un reformatorio, no podía ser, debía ser una broma de algunas de sus amigas.

Volviendo en el coche, pensando, recordé el día en el que María confesó todo y me di cuenta de que nunca había dicho como lo hizo, simplemente lo admitió, pero tenía que ser ella porque desde entonces no había habido más problemas en el pueblo. Cuando llegué, me arreglé y se me hicieron enseguida las nueve asique me fui a casa de Matías.

Cuando llegué había un ambiente diferente, Matías me esperaba en la puerta, me recogió el abrigo y me dijo que me fuera acomodando mientras él terminaba de preparar todo. Yo nunca había entrado a la habitación de María, pero ese día lo hice, nunca llegué a saber si Matías lo sabría. Miré entre las cosas de María y descubrí que la mitad de las cosas en su habitación eran robadas, su padre la había encubierto siempre, de repente pise mal en el suelo y una tabla se levantó. Había un maletín del FBI, ostras esto ya era muy importante, ¿Cómo conseguiría quitárselo a su padre?, entonces recordé el día que me atacó por detrás, seguro que lo había cogido de la sala de pruebas. Matías me llamó, yo rápidamente abrí el maletín, había unos instrumentos muy extraños, parecidos a pistolas, Matías me volvió a llamar, rápidamente lo recogí todo y fui con él a cenar. Fue la cena más bonita de toda mi vida y me dijo cosas que nunca me habían dicho, entonces cuando estábamos a punto de fundirnos en un beso, la puerta de la cocina se abrió con mucho ruido y apareció una figura de una chica, era María.

-María, ¿Qué haces aquí?

-Ya ves papá, no es difícil escaparse de ese antro donde me encerraste, y que pasa, en cuanto me voy de casa, ¿te lías con la zorra esa?

-No digas eso, Rosalía nos ha ayudado mucho.

-Si a quitarme del medio para quedarse contigo ¿no?-María estaba histérica, de repente sacó uno de esos instrumentos como los que había encontrado en el maletín en su habitación y me apuntó con ella-.

-Hija tranquilízate, no cometas una locura-yo no podía hablar estaba en estado de shock.

-Ya, sabes, papá, esos chicos que murieron son muchos de los mayores del instituto que me utilizaron y luego me dejaron tirada, por otra, como tú, pero ya pagaron por ello ahora le toca a ella.

-¿De dónde has sacado eso?

-De la sala de pruebas, es un arma muy especial-dijo admirando aquel instrumento-no creo que esté ni en venta, un dardo que tiene la propiedad de anular los sentidos y finalmente matar-dijo con una malévola sonrisa levantando el arma-.

-¡No dispares!-gritó su padre.

Y disparó el arma que llevaba en la mano.

Sentí como el dardo se me clavaba, de repente dejé de sentir el frío suelo sobre el que me había caído, luego de oír, me estaba anulando los sentidos, cuando llegará al quinto moriría y yo, ya lo sabía. Vi como Matías sacaba su arma del cinturón que tenía en el perchero y disparaba a su propia hija, la vi como yacía en el suelo. Vi como le daba una reprimentada, pero creo que ella ya no respiraba. Entonces se dio cuenta de que yo estaba allí, corrió hacia mí, no le oía lo que decía, pero movía los labios. De repente deje de oler las rosas que había debajo de la mesa, seguro que me las iba a dar como regalo al final, ya no me las podría dar nunca. Su cara se acerco a la mía y nos fundimos en un beso, me volqué con mis últimas fuerzas en él, ya solo podía ver, se me escaparon dos lágrimas de los ojos. Separó su cara de la mía, yo tenía los ojos muy abiertos, le entendí perfectamente lo que me dijo: Te Quiero, No te vayas. No podía ser ahora que todo era perfecto… Los ojos se me cerraban, Matías me zarandeaba, ¡No! Gritaba, pero era demasiado tarde mis ojos se habían cerrado para siempre y yo yacía entre sus brazos inerte, mientras el sollozaba sobre mi pecho.

¿Realmente fue un sueño?

¿REALMENTE FUE UN SUEÑO?

1. COMIENZA UN DÍA DÍFERENTE

Acababa de levantarme. Los sueños invadían todavía mi mente. Me dirigí al baño. Abrí el grifo del lavabo y cuando el agua fría rozó mi cara, me sentí más despierta, pero aun así todavía pensaba en aquel sueño. Esa noche mi imaginación me había llevado a un bello paraje nevado en el cuál jugaba con mis amigos. Me vestí, me puse una camiseta blanca de tirantes, encima una camiseta de color rosa, una chaqueta y unos pantalones.

Metí los pies en mis botas y fui a desayunar.¡ Cereales, leche, tostadas y una manzana! Ese iba a ser mi desayuno. Tenía una pinta deliciosa. Pasados diez minutos estaba peinándome. Antes de salir, mire por la ventana, no parecía que fuese a llover, así que cogí mi mochila, los guantes, el gorro y la bufanda y me fui al instituto. Mi amiga me esperaba en la puerta.

Era un día frío, la gente que paseaba por la calle se frotaba las manos con la esperanza de calentarse de ese modo. Los coches estaban cubiertos por una delgada capa de hielo. Todos vestían con guantes, gorro y bufanda, excepto los perros, unos mas cuidados vestían graciosos abriguitos que les cubrían las patas, los más pequeños parecían bolas de algodón. Otros, no tan afortunados, tenían que conformarse con su espeso pelaje. Cuando abrían sus bocas un denso vaho surgía de ellas haciéndose visible.

No tardamos demasiado en llegar, esperamos fuera charlando con otras amigas hasta que sonó el timbre. Subí por las escaleras empujada por la multitud hasta llegar a clase. A primera hora matemáticas: ¡Qué horror!, que si “X” por un lado, que si “no se qué” por el otro. ¡Que lío! Soy a la que mejor se le dan las mates de la clase, así que sí a mi me costaba a mis compañeros… Mire a mi alrededor: Juan Leía un comic bajo su mesa, Claudia una revista; Marcos miraba los cromos que tenía del Real Madrid, Vanesa miraba por la ventana como si esperara que una nave espacial la recatara de aquel infierno; Rodrigo pegaba un chicle bajo su mesa…Imite a Claudia durante un instante y mire por la ventana. Finos copos de algodón caían, Claudia se dio cuenta y grito a viva voz :

* ¡Está nevando!

Todos mis compañeros y yo corrimos hacía la ventana. La profesora de mates, con un movimiento rápido le lanzó una tiza a Claudia, y la dio en la cabeza. ¡menuda puntería! Claudia se volvió a sentar cabizbaja. Tras unos cuantos gritos y castigos, continuamos con las ecuaciones. ¡Que tostón! mi mente abandonó la clase. Aquella misma noche había soñado con nieve, no de la misma manera, pero con nieve a fin de cuentas. ¿Sería adivina? Durante toda la clase estuve pensando en lo que podría hacer si tuviera tales dotes. ¿Salvar el Mundo?, ¿Evitar catástrofes?, tal vez podría ver los libros que sería escritos y escribirlos antes que su futuro escritor. Aquello sonaba muy emocionante. Lástima que me diera cuenta de que no era adivina a los cinco minutos cuando Vanesa se cayó de la silla, si pudiese ver el futuro lo habría predicho.

Por fin acabó la clase. En el cambio hable con mis amigas. Mirábamos la nieve, estaba cuajando y cada vez caía con más fuerza.

El profesor de sociales entro en clase, todos nos sentamos en silencio.

* Profe, está nevando- dijo de pronto uno de mis compañeros.
* ¿De verdad? – respondió en profesor siguiéndole el juego.
* Sí, a que es bonita la nieve- contestó riendo.
* Claro, ¿y a que no sabes que?- preguntó – es blanca.

Todos nos reímos a carcajadas, era una buena manera de empezar la clase de sociales



2. BATALLA DE NIEVE


Tras cincuenta minutos de geografía sonó la campana. ¡Uf! Menos mal, ya me dolía la cabeza.

Salimos a tropel con un único deseo: coger una bola de nieve. Al llegar a la puerta del patio nos detuvimos en seco. Aquello era el paraíso. Un manto blanco, como una sábana de seda que crujía al pisarla cubría todo el suelo.

* Pelea de bolas de nieve – gritó uno de mis amigos.
* Chicos contra chicas – propuso Claudia.
* Hecho vais hartaros de nieve – rieron todos los chicos.
* ¡Que os lo creéis! – nos defendimos.

Al instante cientos de bolas de nieve surcaban el cielo esperando dar a alguien en su recorrido. Hundí las manos resquebrajando una zona intacta y moldee una perfecta bola de nieve. Se la lance al primero que vi. ¡Toma! Le di en toda la cara. Él cogí otra bola tres veces más grande que la mía, ahora me tocaba correr a mí. Seguía nevando. Los pies se me hundieron en un hoyo y caí al suelo. Acto seguido un montón d e nieve cayó sobre mi cabeza. Trague más de la mitad. Me incorpore, mi perseguidor estaba en el otro extremo del patio. Cambie de objetivo. Corrí detrás de uno de mis compañeros de clase que tiraba las bolas de cuatro en cuatro. Como no, en cuanto le di una lluvia de colas d e nieve me bombardeo. De nuevo me vi en el suelo, y él que me había tirado las bolas de nieve estaba combatiendo con Claudia. Fui a ayudarla. Entre las dos hicimos una bola enorme, la cogimos y se la lanzamos. Se tambaleo y cayo al suelo.

-¡Bien! – gritamos - ¡objetivo alcanzado!

Milagrosamente sonó el timbre que anunciaba el final del recreo. Juan, el chico al que habíamos tirado la gran bola prometió vengarse en el siguiente recreo.


3. VOLTERETAS POR AQUÍ VOLTERETAS POR ALLÁ

Pasamos a clase y nos encontramos de bruces con el profesor de gimnasia. Nos dijo que debíamos ir al gimnasio, pues íbamos a tener un examen de volteretas. Al entrar, un calorcito nos acogió. Nos quitamos el abrigo y calentamos durante diez minutos. Corrimos a pata coja, lateralmente, saltamos, nos agachamos… Terminamos agotados y aquello sólo acababa d empezar.

-Ahora coger una colchoneta por grupos de cinco y practicar durante diez minutos las volteretas – dijo el profesor.

Mi grupo lo formábamos Claudia, Vanesa, Lucía, Paula y yo. Claudia, era la reina de las volteretas, así que se exhibía presumiendo un poco. Cuando me tocó a mí fui el hazmerreír de la clase haciendo la voltereta hacía atrás, ya que me quede clavada y no iba ni hacía adelante ni hacia atrás, por lo tuvo que ayudarme el profesor. En la lateral ni os lo cuento… Cuando llego la hora del examen me comía las uñas de los nervios. Primero la voltereta hacía adelante. Me impulsé, gire y me levante. Lo había hecho perfecto. Luego hacía atrás, me impulse con fuerza y logre girar. ¡Eso ya era mucho! Satisfecha conmigo misma intente superarme también el la voltereta lateral, pero a la mitad de esta me quede clavada e hice el pino y caí al suelo. Pude repetirla y al segundo intento me salió algo parecido. Termino la clase. Contenta con mis resultados salí del gimnasio para dirigirme al aula de lengua. Al traspasar la puerta nos quedamos boquiabiertos había una capa de nieve que nos llegaba hasta las rodillas (yo soy de las más altas de mi clase así que a Rodrigo le llegaba prácticamente por la cintura).

4. PÁNICO EN EL INSTITUTO

La nieve se acumulaba en las puertas, paredes y esquinas. ¡Era impresionante! Subimos las escaleras, tocaba clase con D. José Luís. Tiene muy mal genio pero enseña como el mejor. Mientras la nieve caía cada vez con más intensidad haciendo más espesa la capa anterior. Hoy tocaba lectura y el profesor nos había traído libros de poesía. Leímos bastantes poemas, pero de todos ellos el que más me gusto fue uno que hablaba de un pajarillo prisionero. El profesor nos mandó hacer el esquema métrico de varias poesías y luego lo corregimos en clase.

Ante de que finalizara la lección el profesor nos mandó la tarea. Teníamos que buscar un poema que nos gustase, copiarlo, aprenderlo y hacer su esquema métrico. Y no contento con eso nos puso un examen sorpresa para el lunes. ¡Jo! Ya teníamos deberes de matemáticas, de sociales y de lengua, y todavía faltaban las asignaturas de ingles y naturales.

Sonó la campana indicando la hora del recreo y la continuación de la batalla de bolas de nieve. Cogimos el desayuno y nos dirigimos al patio bien abrigados. Una inmensa multitud nos impedía el paso. ¿Qué ocurriría? Entre tanta confusión logre escuchar algo sobre una puerta cerrada. Los profesores nos indicaron que volviéramos a clase ordenadamente. El alboroto era mayúsculo. Nadie sabía lo que pasaba. De pronto la jefa de estudios entro. Todos nos sentamos y se hizo el silencio en clase.

* La nieve acumulada por la tormenta es tal que nos impide abrir la puerta, y en las ventanas del piso de abajo pasa exactamente lo mismo, así que permaneceremos aquí hasta que alguien venga y retire la nieve – nos anuncio la jefa de estudios.

No nos preocupó aquella noticia, sin embargo, estábamos un poco decepcionados pues había arruinado nuestra batalla. A los diez minutos la jefa de estudios entro de nuevo.

* Me temo que no hay cobertura, así que estaremos en el instituto incomunicados hasta que logremos contactar con alguien – nos informó angustiada.

El temor se apoderó de nosotros. Al momento a claudia se le ocurrió una idea, abrió la ventana y miró. Por supuesto no había nadie en la calle. Pensaba que si veía a alguien podría pedirle ayuda, pero no fue así. Gritó desesperada, y como no es de extrañar, nadie la contestó.

-¡Que horror quedarse en el instituto de por vida! - dijo Vanesa asustada – es la pero de las pesadillas.

¿y si nadie nos ayudaba?, ¿nos pasaríamos el día entero haciendo deberes? Los zumos del desayuno no nos alimentarían durante mucho tiempo. ¿y si al final terminábamos comiendo los deberes?

De pronto se fue la luz.

* ¡Ahhh…..! – gritamos todos desesperados.



--------------------------------------

¡Ayyyy! Todo había sido un sueño, estaba boca arriba tumbada sobre mí cama. Un sudor frío resbalaba por mi frente. Me incorporé y mire el reloj, solamente eran las 07,30 de la mañana. Me apresure y subí la persiana ¡Estaba nevando!









LEMA: BABY BLUE

Nostalgia

Nostalgia

No dudaría un instante

sentado en este lugar,

en volver a ese momento

en el que te pude amar.

Esos labios susurrando

en un bello atardecer,

palabras que nunca dijo

y nunca recordaré.

Entristecidos decían

estos al anochecer,

cosas tan bellas y hermosas

que jamás olvidaré.

Cantaba ese ruiseñor

en aquel amanecer,

una bella melodía

que nunca comprenderé.

Ese amor que sólo tuve

estando yo junto a ti,

creo que jamás volverá

desde que yo te perdí.

Si pudiera yo volver

un momentito hacia atrás,

te agarraría muy fuerte

para no perderte más.

LEMA: BABY BLUE

¿Realmente fue un sueño?

¿REALMENTE FUE UN SUEÑO?

1. COMIENZA UN DÍA DÍFERENTE

Acababa de levantarme. Los sueños invadían todavía mi mente. Me dirigí al baño. Abrí el grifo del lavabo y cuando el agua fría rozó mi cara, me sentí más despierta, pero aun así todavía pensaba en aquel sueño. Esa noche mi imaginación me había llevado a un bello paraje nevado en el cuál jugaba con mis amigos. Me vestí, me puse una camiseta blanca de tirantes, encima una camiseta de color rosa, una chaqueta y unos pantalones.

Metí los pies en mis botas y fui a desayunar.¡ Cereales, leche, tostadas y una manzana! Ese iba a ser mi desayuno. Tenía una pinta deliciosa. Pasados diez minutos estaba peinándome. Antes de salir, mire por la ventana, no parecía que fuese a llover, así que cogí mi mochila, los guantes, el gorro y la bufanda y me fui al instituto. Mi amiga me esperaba en la puerta.

Era un día frío, la gente que paseaba por la calle se frotaba las manos con la esperanza de calentarse de ese modo. Los coches estaban cubiertos por una delgada capa de hielo. Todos vestían con guantes, gorro y bufanda, excepto los perros, unos mas cuidados vestían graciosos abriguitos que les cubrían las patas, los más pequeños parecían bolas de algodón. Otros, no tan afortunados, tenían que conformarse con su espeso pelaje. Cuando abrían sus bocas un denso vaho surgía de ellas haciéndose visible.

No tardamos demasiado en llegar, esperamos fuera charlando con otras amigas hasta que sonó el timbre. Subí por las escaleras empujada por la multitud hasta llegar a clase. A primera hora matemáticas: ¡Qué horror!, que si “X” por un lado, que si “no se qué” por el otro. ¡Que lío! Soy a la que mejor se le dan las mates de la clase, así que sí a mi me costaba a mis compañeros… Mire a mi alrededor: Juan Leía un comic bajo su mesa, Claudia una revista; Marcos miraba los cromos que tenía del Real Madrid, Vanesa miraba por la ventana como si esperara que una nave espacial la recatara de aquel infierno; Rodrigo pegaba un chicle bajo su mesa…Imite a Claudia durante un instante y mire por la ventana. Finos copos de algodón caían, Claudia se dio cuenta y grito a viva voz :

* ¡Está nevando!

Todos mis compañeros y yo corrimos hacía la ventana. La profesora de mates, con un movimiento rápido le lanzó una tiza a Claudia, y la dio en la cabeza. ¡menuda puntería! Claudia se volvió a sentar cabizbaja. Tras unos cuantos gritos y castigos, continuamos con las ecuaciones. ¡Que tostón! mi mente abandonó la clase. Aquella misma noche había soñado con nieve, no de la misma manera, pero con nieve a fin de cuentas. ¿Sería adivina? Durante toda la clase estuve pensando en lo que podría hacer si tuviera tales dotes. ¿Salvar el Mundo?, ¿Evitar catástrofes?, tal vez podría ver los libros que sería escritos y escribirlos antes que su futuro escritor. Aquello sonaba muy emocionante. Lástima que me diera cuenta de que no era adivina a los cinco minutos cuando Vanesa se cayó de la silla, si pudiese ver el futuro lo habría predicho.

Por fin acabó la clase. En el cambio hable con mis amigas. Mirábamos la nieve, estaba cuajando y cada vez caía con más fuerza.

El profesor de sociales entro en clase, todos nos sentamos en silencio.

* Profe, está nevando- dijo de pronto uno de mis compañeros.
* ¿De verdad? – respondió en profesor siguiéndole el juego.
* Sí, a que es bonita la nieve- contestó riendo.
* Claro, ¿y a que no sabes que?- preguntó – es blanca.

Todos nos reímos a carcajadas, era una buena manera de empezar la clase de sociales



2. BATALLA DE NIEVE


Tras cincuenta minutos de geografía sonó la campana. ¡Uf! Menos mal, ya me dolía la cabeza.

Salimos a tropel con un único deseo: coger una bola de nieve. Al llegar a la puerta del patio nos detuvimos en seco. Aquello era el paraíso. Un manto blanco, como una sábana de seda que crujía al pisarla cubría todo el suelo.

* Pelea de bolas de nieve – gritó uno de mis amigos.
* Chicos contra chicas – propuso Claudia.
* Hecho vais hartaros de nieve – rieron todos los chicos.
* ¡Que os lo creéis! – nos defendimos.

Al instante cientos de bolas de nieve surcaban el cielo esperando dar a alguien en su recorrido. Hundí las manos resquebrajando una zona intacta y moldee una perfecta bola de nieve. Se la lance al primero que vi. ¡Toma! Le di en toda la cara. Él cogí otra bola tres veces más grande que la mía, ahora me tocaba correr a mí. Seguía nevando. Los pies se me hundieron en un hoyo y caí al suelo. Acto seguido un montón d e nieve cayó sobre mi cabeza. Trague más de la mitad. Me incorpore, mi perseguidor estaba en el otro extremo del patio. Cambie de objetivo. Corrí detrás de uno de mis compañeros de clase que tiraba las bolas de cuatro en cuatro. Como no, en cuanto le di una lluvia de colas d e nieve me bombardeo. De nuevo me vi en el suelo, y él que me había tirado las bolas de nieve estaba combatiendo con Claudia. Fui a ayudarla. Entre las dos hicimos una bola enorme, la cogimos y se la lanzamos. Se tambaleo y cayo al suelo.

-¡Bien! – gritamos - ¡objetivo alcanzado!

Milagrosamente sonó el timbre que anunciaba el final del recreo. Juan, el chico al que habíamos tirado la gran bola prometió vengarse en el siguiente recreo.


3. VOLTERETAS POR AQUÍ VOLTERETAS POR ALLÁ

Pasamos a clase y nos encontramos de bruces con el profesor de gimnasia. Nos dijo que debíamos ir al gimnasio, pues íbamos a tener un examen de volteretas. Al entrar, un calorcito nos acogió. Nos quitamos el abrigo y calentamos durante diez minutos. Corrimos a pata coja, lateralmente, saltamos, nos agachamos… Terminamos agotados y aquello sólo acababa d empezar.

-Ahora coger una colchoneta por grupos de cinco y practicar durante diez minutos las volteretas – dijo el profesor.

Mi grupo lo formábamos Claudia, Vanesa, Lucía, Paula y yo. Claudia, era la reina de las volteretas, así que se exhibía presumiendo un poco. Cuando me tocó a mí fui el hazmerreír de la clase haciendo la voltereta hacía atrás, ya que me quede clavada y no iba ni hacía adelante ni hacia atrás, por lo tuvo que ayudarme el profesor. En la lateral ni os lo cuento… Cuando llego la hora del examen me comía las uñas de los nervios. Primero la voltereta hacía adelante. Me impulsé, gire y me levante. Lo había hecho perfecto. Luego hacía atrás, me impulse con fuerza y logre girar. ¡Eso ya era mucho! Satisfecha conmigo misma intente superarme también el la voltereta lateral, pero a la mitad de esta me quede clavada e hice el pino y caí al suelo. Pude repetirla y al segundo intento me salió algo parecido. Termino la clase. Contenta con mis resultados salí del gimnasio para dirigirme al aula de lengua. Al traspasar la puerta nos quedamos boquiabiertos había una capa de nieve que nos llegaba hasta las rodillas (yo soy de las más altas de mi clase así que a Rodrigo le llegaba prácticamente por la cintura).

4. PÁNICO EN EL INSTITUTO

La nieve se acumulaba en las puertas, paredes y esquinas. ¡Era impresionante! Subimos las escaleras, tocaba clase con D. José Luís. Tiene muy mal genio pero enseña como el mejor. Mientras la nieve caía cada vez con más intensidad haciendo más espesa la capa anterior. Hoy tocaba lectura y el profesor nos había traído libros de poesía. Leímos bastantes poemas, pero de todos ellos el que más me gusto fue uno que hablaba de un pajarillo prisionero. El profesor nos mandó hacer el esquema métrico de varias poesías y luego lo corregimos en clase.

Ante de que finalizara la lección el profesor nos mandó la tarea. Teníamos que buscar un poema que nos gustase, copiarlo, aprenderlo y hacer su esquema métrico. Y no contento con eso nos puso un examen sorpresa para el lunes. ¡Jo! Ya teníamos deberes de matemáticas, de sociales y de lengua, y todavía faltaban las asignaturas de ingles y naturales.

Sonó la campana indicando la hora del recreo y la continuación de la batalla de bolas de nieve. Cogimos el desayuno y nos dirigimos al patio bien abrigados. Una inmensa multitud nos impedía el paso. ¿Qué ocurriría? Entre tanta confusión logre escuchar algo sobre una puerta cerrada. Los profesores nos indicaron que volviéramos a clase ordenadamente. El alboroto era mayúsculo. Nadie sabía lo que pasaba. De pronto la jefa de estudios entro. Todos nos sentamos y se hizo el silencio en clase.

* La nieve acumulada por la tormenta es tal que nos impide abrir la puerta, y en las ventanas del piso de abajo pasa exactamente lo mismo, así que permaneceremos aquí hasta que alguien venga y retire la nieve – nos anuncio la jefa de estudios.

No nos preocupó aquella noticia, sin embargo, estábamos un poco decepcionados pues había arruinado nuestra batalla. A los diez minutos la jefa de estudios entro de nuevo.

* Me temo que no hay cobertura, así que estaremos en el instituto incomunicados hasta que logremos contactar con alguien – nos informó angustiada.

El temor se apoderó de nosotros. Al momento a claudia se le ocurrió una idea, abrió la ventana y miró. Por supuesto no había nadie en la calle. Pensaba que si veía a alguien podría pedirle ayuda, pero no fue así. Gritó desesperada, y como no es de extrañar, nadie la contestó.

-¡Que horror quedarse en el instituto de por vida! - dijo Vanesa asustada – es la pero de las pesadillas.

¿y si nadie nos ayudaba?, ¿nos pasaríamos el día entero haciendo deberes? Los zumos del desayuno no nos alimentarían durante mucho tiempo. ¿y si al final terminábamos comiendo los deberes?

De pronto se fue la luz.

* ¡Ahhh…..! – gritamos todos desesperados.



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¡Ayyyy! Todo había sido un sueño, estaba boca arriba tumbada sobre mí cama. Un sudor frío resbalaba por mi frente. Me incorporé y mire el reloj, solamente eran las 07,30 de la mañana. Me apresure y subí la persiana ¡Estaba nevando!









LEMA: BABY BLUE