lunes, 23 de febrero de 2009

Pendiendo de un hilo

Pendiendo

de un hilo




Pseudónimo: Ice angel

Categoría: alumnos de 3º y 4º de la E. S. O.

Modalidad: Relato Corto.


Ourense, 12 de enero del 2009

Querido diario:

Esta mañana después de tanto tiempo he recibido un cuerpo nuevo, al principio me ha impresionado ni si quiera he pensado que estaba muerto, su color de piel aún no había empalidecido. He seguido el mismo patrón de siempre para averiguar todo relacionado con la muerte de aquel pobre chico, solo he podido determinar la edad, 18 años, su identidad, Lucas Katia y la hora de la muerte a las 20:30 de la noche anterior. No he podido averiguar las causas de la muerte, el chico, está sano y no presentaba ningún signo de arma blanca ni nada parecido. Estoy muy extrañada y en el informe he escrito que las causas están indeterminadas.

En fin, alguna vez tenía que ser la primera vez, no le daré mucha importancia al pequeño suceso, al fin y al cabo a todo el mundo le pasa alguna vez ¿no? Mañana será otro día como otro cualquiera.

***

Ringgg, ringgg

Las ocho de la mañana, ya ha sonado el despertador y toca levantarse, pero se está aquí tan a gusto, un rato más.

Ringg, ringg

Un momento no puede ser, no es el despertador, no, es el teléfono.

-¿Sí, dígame?

-Hola Rosalía, soy el inspector Noel, verá acabamos de encontrar otro cuerpo de otro joven fallecido.

-De acuerdo, ya me estoy vistiendo, llevarlo a la morgue en cuanto terminéis, yo me encargo del resto.

-Está bien, cuando termine de hacer su trabajo quiero hablar personalmente con usted.

-Vale, adiós que tenga un buen día.

-Adiós.

En realidad, son las cinco de la mañana, solo he conseguido dormir durante tres horas, bueno he de darme prisa, desayuno rápido y me visto, cojo el coche y voy directamente a la comisaría, hoy también me espera un día de trabajo, últimamente solo acostumbraba a ver dos o tres muertos por semana, pero como cojan este ritmo…

He llegado hace unos veinte minutos, ya tengo todo preparado y por aquí no aparece nadie. Odio tener que esperar a la gente. Aprovecharé para salir un momento y ver la naturaleza y relajarme un poco.

Andando por el pasillo sólo se oyen mis pasos, me siento incomoda de repente. Aligero el paso, casi voy corriendo, la puerta está ahí casi alcanzo a tocarla. Qué alivio, ya estoy fuera ¿Por qué me sentía así?, hay veces que no me comprendo ni yo misma.

Me encanta Galicia, una de las mejores decisiones de mi vida, fue venir aquí a vivir. Todo es tan verde, me acuerdo cuando era pequeña, a mi madre le encantaba veranear por aquí, todo esto me recuerda tanto a ella… Acabo de oír un ruido, detrás de mí en el pasillo, pero no puede ser, en esta zona de la comisaria solamente estoy yo y no he oído venir ningún coche, otro ruido, parecen pasos, pero no son pasos normales.

De repente me giro, una sombra negra cae sobre mí, y al instante me desmallo. Después lo único que recuerdo es la voz del inspector Noel llamándome por mi nombre, la voz sonaba tan preocupada…

-Rosalía, Rosalía

-Mmm… ¿Qué…qué pasa?

-Se ha desmallado, todas las puertas de la comisaría estaban abiertas. ¿Qué recuerda, le ha golpeado alguien?

-Mmm.… no sé, no me encuentro muy bien ayer no conseguí conciliar bien el sueño

-Está bien no se preocupe, la llevaré a la salita y le daré algo de beber y comer a ver si se recupera.

-Muchas gracias, no es nece…-el inspector Noel ya me había cogido y me llevaba en volandas al interior de la comisaría-.

La sala más pequeña de la comisaria, no tiene ningún uso en particular, asique colocamos unos sillones y unas mesas y hay pasamos nuestras horas muertas, yo en particular soy la que más tiempo paso, aquí en este pueblo tan pequeño, no muere mucha gente.

-Inspector Noel ¿no piensa que es un poco extraño dos muertes en dos días?

-Dos no, tres, hemos encontrado otro cuerpo junto al del otro chico, por cierto, Rosalía, llámame por mi nombre, por favor

-Está bien, Matías, ¿Otro cuerpo más? Tengo que ponerme enseguida a trabajar, sino hoy estaré hasta las tantas por aquí

-No, tranquila, reposa un rato más, te has dado un buen golpe.

-Vale, solo un rato más

***

Ourense, 13 de enero del 2009

Querido diario:

Otro días más agotador y confuso para mí. Hoy han aparecido dos cadáveres. Dos chicos también, presentaban las mismas características que Lucas, la piel no estaba pálida y eran jóvenes, 17 y 16, horas respectivas de la muerte coinciden con las de Lucas, 20:30 y sus nombres son Omar Imelda y Víctor Lida. He descubierto que todos los chicos tenían una relación sentimental con alguna chica del pueblo, todos van al mismo instituto. Demasiadas coincidencias, todo tiene que estar relacionado.

Por supuesto no he podido concretar las razones de las muertes, no presentan ningún signo y están sanos, no tienen ninguna enfermedad. Mañana voy a hablar con Matías y le diré todo lo que pienso sobre esto.

***

Riiingg, riingg

No puede ser, ¿el teléfono? Si aún no me he acostado

-¿Sí, dígame?

-Hola, soy Matías, otro muerto, no me lo puedo creer, se nos está yendo de las manos todo esto.

-Venga Matías tranquilo voy para la comisaría enseguida y hablamos, tengo cosas que comentarte

-Vale, voy para allá

-De acuerdo, hasta ahora.

En el coche llegando a comisaría todas las luces están encendidas, que extraño, si en mi parte solo las enciendo y las apago yo. A lo mejor Matías ya ha llegado.

En cuanto llego todas las luces se apagan de repente, la verdad es que estoy un poco asustada. Oigo un coche es de Matías, trae al chico. El pueblo debe estar muy asustado, hay que solucionar esto ya.

***

-Dime que has averiguado- me dijo Matías en cuanto entré por la puerta de la salita

-Nombre: Eloy Lenistre, edad: 15, hora de la muerte: 20.30, la piel no está pálida y no puedo concretar las causas de la muerte.

-Esto hay que solucionarlo ya, no hay pistas ni hay nada.

-Hay muchas coincidencias: son chicos, cada vez más pequeños, van al mismo instituto, las mismas causas inconcretables de las muertes…

-Hay que descubrir al culpable ya, hay un asesino por el pueblo suelto matando a adolescentes

-Tranquilo ya encontraremos algo; un momento, mira, si ponemos los nombres según la edad de mayor a menor en vertical con la primera letra formamos dos palabras: Love Kill

-¿Love Kill?, es como un mote o algo así, me suena mucho

-¿Si? Pues venga piensa rápido la gente tiene mucho miedo

-No sé ahora no caigo. Bueno yo me voy a casa a intentar descansar un rato ¿vienes?

-Si

A la vuelta en el coche, iba pensando en aquel mote “Love kill, love kill…”. Paré el coche de repente, no podía ser había un grafiti de gran tamaño sobre la pared, ponía: Love kill. Esto cambiaba las cosas.

En cuanto llegué a casa telefoneé a Matías y se lo conté. Él me dijo que mañana iríamos al instituto, estaba claro que el asesino estaba matriculado en el centro.

***

Al día siguiente en el instituto, nos dividimos el trabajo yo interrogaría a los de las clases A y B y Matías a las C y D.

Fui hablando uno por uno con ellos, todos parecían asustados. Les dije que me trajeran las agendas, cuando yo era pequeña, nos firmábamos las agendas.

Matías no había encontrado a nadie y yo iba por el mismo camino, estábamos los dos juntos interrogando a la chica cuando me di cuenta que en su agenda había otro grafiti como el que había visto en la calle.

-¿Quién ha hecho este grafiti?

-Una chica de clase

Había una pista, una vez que me dijera el nombre lo sabríamos, ya estaría todo solucionado.

-Su nombre-le dije en un tono brusco-

-¿Qué pasa, no lo sabes?-contestó la chica, remolona-

Levante la vista con el ceño fruncido, pero no me estaba hablando a mí, le estaba hablando a él, a Matías, no me había percatado, pero tenía una cara muy rara, como si ya lo supiera, como si fuera…

-María Noel, es tu hija ¿verdad?-le acusé-

-Dile a María Noel que venga, a prisa.

La chica salió de la habitación y yo me giré a Matías;

-¿Desde cuándo lo sabías? ¿Cuánto más lo ibas a ocultar?

-Rosalía, es solo una niña, no puede haber sido ella, tiene que haber otro culpable, seguro.

La puerta de repente se abrió y una chica muy guapa entró por la puerta.

-Hola papá, hola señorita Mariam

-Hola

Le pregunté todo lo que se me ocurrió durante las 2 horas siguientes, ella contestaba muy natural, era imposible que hubiera sido ella, pero no quedada remedio, su padre no iba a hacerlo y yo lo sabía asique yo le puse las esposas y yo la llevé a comisaría, en la cara de María no había sentimiento alguno. Cuando llegamos a comisaria su padre estaba destrozado y yo estaba muy apenada, pero a la vez contenta, porque si era la verdadera asesina, se iba a pasar mucho tiempo en un reformatorio y los problemas en el pueblo se terminarían pronto, todo volvería a ser como antes.

Tras tres días con ayuda de psicólogos María Noel confesó y añadió que un día me había agredido en la comisaría temprano por la mañana, se la acusó de 3 asesinatos y de vandalismo, puesto que en todo el pueblo había grafitis con su nombre: Love Kill. La condenaron a un reformatorio hasta la mayoría de edad y cinco años de cárcel después.

Matías estaba destrozado, él que era viudo vivía solo con su hija, estaba muy afectado. Yo iba todas las tardes a visitarle puesto que estaba de baja en el trabajo. Tres meses después de todo lo sucedido, en su casa, él empezó la conversación:

-Rosalía, muchas gracias te has portado muy bien conmigo viniendo todos los días a hacerme compañía. ¿Cómo te lo puedo agradecer?

-Oh, no de ninguna manera, supongo que tú hubieras hecho lo mismo por mi ¿no?

-Sí, por cierto, he pensado que esta noche te podías quedar a cenar aquí conmigo desde que no estoy con María me siento muy solo.

-Vale, me parece muy bien. ¿Quieres que me vaya para que lo prepares?

-Sí, mira ven a eso de las nueve.

En el parabrisas de mi coche, había una nota, ponía: Rosalía Mariam, mi nombre, la arranqué, la desdoble y leí lo que ponía dentro de esta: Te vigilo, no me gustas, eres la próxima. Love Kill. Un sentimiento abrumador me invadió, María estaba en un reformatorio, no podía ser, debía ser una broma de algunas de sus amigas.

Volviendo en el coche, pensando, recordé el día en el que María confesó todo y me di cuenta de que nunca había dicho como lo hizo, simplemente lo admitió, pero tenía que ser ella porque desde entonces no había habido más problemas en el pueblo. Cuando llegué, me arreglé y se me hicieron enseguida las nueve asique me fui a casa de Matías.

Cuando llegué había un ambiente diferente, Matías me esperaba en la puerta, me recogió el abrigo y me dijo que me fuera acomodando mientras él terminaba de preparar todo. Yo nunca había entrado a la habitación de María, pero ese día lo hice, nunca llegué a saber si Matías lo sabría. Miré entre las cosas de María y descubrí que la mitad de las cosas en su habitación eran robadas, su padre la había encubierto siempre, de repente pise mal en el suelo y una tabla se levantó. Había un maletín del FBI, ostras esto ya era muy importante, ¿Cómo conseguiría quitárselo a su padre?, entonces recordé el día que me atacó por detrás, seguro que lo había cogido de la sala de pruebas. Matías me llamó, yo rápidamente abrí el maletín, había unos instrumentos muy extraños, parecidos a pistolas, Matías me volvió a llamar, rápidamente lo recogí todo y fui con él a cenar. Fue la cena más bonita de toda mi vida y me dijo cosas que nunca me habían dicho, entonces cuando estábamos a punto de fundirnos en un beso, la puerta de la cocina se abrió con mucho ruido y apareció una figura de una chica, era María.

-María, ¿Qué haces aquí?

-Ya ves papá, no es difícil escaparse de ese antro donde me encerraste, y que pasa, en cuanto me voy de casa, ¿te lías con la zorra esa?

-No digas eso, Rosalía nos ha ayudado mucho.

-Si a quitarme del medio para quedarse contigo ¿no?-María estaba histérica, de repente sacó uno de esos instrumentos como los que había encontrado en el maletín en su habitación y me apuntó con ella-.

-Hija tranquilízate, no cometas una locura-yo no podía hablar estaba en estado de shock.

-Ya, sabes, papá, esos chicos que murieron son muchos de los mayores del instituto que me utilizaron y luego me dejaron tirada, por otra, como tú, pero ya pagaron por ello ahora le toca a ella.

-¿De dónde has sacado eso?

-De la sala de pruebas, es un arma muy especial-dijo admirando aquel instrumento-no creo que esté ni en venta, un dardo que tiene la propiedad de anular los sentidos y finalmente matar-dijo con una malévola sonrisa levantando el arma-.

-¡No dispares!-gritó su padre.

Y disparó el arma que llevaba en la mano.

Sentí como el dardo se me clavaba, de repente dejé de sentir el frío suelo sobre el que me había caído, luego de oír, me estaba anulando los sentidos, cuando llegará al quinto moriría y yo, ya lo sabía. Vi como Matías sacaba su arma del cinturón que tenía en el perchero y disparaba a su propia hija, la vi como yacía en el suelo. Vi como le daba una reprimentada, pero creo que ella ya no respiraba. Entonces se dio cuenta de que yo estaba allí, corrió hacia mí, no le oía lo que decía, pero movía los labios. De repente deje de oler las rosas que había debajo de la mesa, seguro que me las iba a dar como regalo al final, ya no me las podría dar nunca. Su cara se acerco a la mía y nos fundimos en un beso, me volqué con mis últimas fuerzas en él, ya solo podía ver, se me escaparon dos lágrimas de los ojos. Separó su cara de la mía, yo tenía los ojos muy abiertos, le entendí perfectamente lo que me dijo: Te Quiero, No te vayas. No podía ser ahora que todo era perfecto… Los ojos se me cerraban, Matías me zarandeaba, ¡No! Gritaba, pero era demasiado tarde mis ojos se habían cerrado para siempre y yo yacía entre sus brazos inerte, mientras el sollozaba sobre mi pecho.

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