lunes, 23 de febrero de 2009

Un día en la nieve

Tigre blanco


-UN DIA EN LA NIEVE-

Ayer día 21 de Febrero aunque fuese un día normal yo no lo olvidaré, fue “un día en la nieve”.

Mi historia empieza cuando mis amigos: Raquel, Miguel, Carmen, David y yo decidimos ir a esquiar y a jugar a la nieve.

El día anterior ya nos alquilamos una cabaña, estuvimos preparándolo todo con ilusión y nerviosismo, ¡Íbamos solos!

Por fin unos días solos de excursión. Preparamos un equipaje exagerado como si fuésemos a estar una semana, comida para un regimiento de personas y los elementos necesarios para esquiar, aunque no todos sabían ni quería esquiar.

Nos pusimos en marcha, el viaje fue muy divertido, contábamos chistes, historietas ocurridas y mirábamos el paisaje que cada vez era más blanco y bonito, pero estábamos deseando llegar ya para ver la cabaña.

Al fin divisamos el pueblecito en lo alto de la montaña blanca, ¡Era Precioso!

Bajamos nuestros equipajes y entramos en la cabaña.

Era perfecta, toda de madera, tenía una chimenea que enseguida encendimos, el techo cubierto de nieve mejoraba el paisaje, también tenía unas grandes y luminosas ventanas que daban a las pistas de esquí, estábamos entusiasmados, lo queríamos probar todo ¡Ya!

Pero antes preparamos una deliciosa cena para así llegar de jugar y recuperar la energía perdida contando historias de miedo alrededor de la ardiente chimenea.

Al acabar todos teníamos miedo, el techo crujía por la cantidad de nieve acumulada y el viento silbaba en las ventanas ayudando a darle emoción.

Por la noche Miguel, Raquel y yo nos quedamos en la cabaña pero David y Carmen decidieron salir a dar una vuelta en la preciosa noche, había estrellas por todo el cielo, y se podía divisar la Osa Mayor. Aunque hacía frío y era ya demasiado de noche a ellos les apetecía salir, nos dijeron que no se iban muy lejos de la cabaña pero… se alejaron demasiado y nos empezábamos a preocupar por no tener noticias suyas. Habían transcurrido ya 2 horas después de que se fueran y decidimos salir a buscarlos.

La noche era oscura y no sabíamos que dirección habían tomado.

Empezamos a angustiarnos y a pensar lo peor. De repente escuchamos un gran estruendo a lo lejos, y vimos bajar la nieve a toda velocidad, nuestro miedo se convirtió en terror pensando en nuestros amigos. Decidimos llamar a las autoridades para que nos ayudaran a encontrar a David y a Carmen.

Vinieron tres guardas con motos de nieve y otros 2 con perros para iniciar la búsqueda, trascurrieron 1 hora y media hasta que oímos un golpe en la puerta, abrimos y… ¡ahí estaban David y Carmen!

Los guardas nos dijeron que tuviéramos cuidado la próxima vez, podría haber sido peor.

Al rato les agobiamos a preguntas hasta saber donde se habían metido y cómo habían sabido volver.

Nos lo contaron todo y nos dijeron que habían pasado muchísimo frío, pero no se habían alejado tanto de la cabaña como habíamos pensado nosotros, menos mal que no les pillo la avalancha de nieve.

Esa noche dormimos mal, pero pasó volando.

A la mañana siguiente, nos fuimos a disfrutar del día a tope.

Primero preparamos los esquís y la ropa adecuada para la nieve.

Después, nos fuimos a desayunar y nada mas terminar a esquiar.

Pero no solamente esquiamos también hicimos una batalla de bolas de nieve, pusimos murallas y nos dividimos en 2 equipos, Raquel era la encargada de nombrar al equipo ganador. Yo iba con Miguel, y Carmen con David, el equipo que más bolas lanzara, ganaba. ¡Nos lo pasamos genial!

Nos reímos muchísimo. La mañana pasó muy rápido tanto que ya era la hora de comer. Preparamos la comida y encendimos la chimenea. Al rato de comer cada uno se fue a recoger y a organizar su equipaje.

Nos daba pena dejar aquella cabaña en la que habíamos pasado todo un fin de semana pero… era hora de marcharse.

Metimos las maletas y los esquís en el maletero y estábamos preparados para la vuelta a casa.

Esto había que repetirlo pero eso si… sin que nadie se perdiera.

Fue un fin de semana de lo mas entretenido. Y aunque el resultado fue feliz nunca olvidaremos el susto que nos llevamos.

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